Posted On 8 marzo, 2019 By In corresponsalias, Internacional, Portada With 254 Views

¿Qué desean las mujeres?

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Escrito por el Club de mujeres Aurora, de la República Popular de Donetsk.

8 de marzo, 2019.

Nos han preguntado frecuentemente por qué tenemos una organización comunista de mujeres y por qué estamos luchando.

Aquí está nuestra respuesta.

1.  Nosotras queremos un mundo sin explotación y opresión.

Las mujeres conforman la mayoría de la población oprimida y empobrecida. Cada día se nos roba, explota y mata. El capitalismo destruye nuestro planeta y nos deshumaniza, convirtiendo todo en mercancía. Cultiva y reproduce prejuicios patriarcales y impone una guerra entre sexos. Nosotras creemos que esto debe desmantelarse y que las mujeres de la clase trabajadora deben estar al frente de este esfuerzo.

2. Queremos poner fin a todas las guerras imperialistas, depredadoras e injustas.

La guerra exacerba la opresión y la explotación. El interés del capitalismo está en la guerra y la regresión; nuestro interés es la paz y el progreso. Ellos envían trabajadores a morir, conducidos por propaganda estúpida y chovinista para que estén dispuestos a morir por los intereses del capital, voluntariamente. Ellos mienten al hacernos creer que la mujer pude liberarse a sí misma asesinando a sus hermanos y hermanas de clase.

Pensamos que sólo una guerra de liberación puede ser justa.

3. Queremos condiciones decentes de trabajo, ingreso digno y seguridad social.

Las mujeres están cada vez más involucradas en todos los aspectos de la producción. Y este proceso es irreversible. Al mismo tiempo, tenemos que proveer en el espacio familiar, cubrir los costos del nacimiento y crianza de nuestros hijos, gastos todos que el capitalismo nos hace pagar. No se nos permite trabajar en labores industriosas y “pesadas”, ostensiblemente para proteger nuestra función maternal. Pero en todos los lugares del mundo, las condiciones laborales se deterioran y se han vuelto insoportables en muchas esferas de la producción. Nos mienten al decirnos que las nuevas formas de empleo, como el freelance, nos traerán libertades: de hecho, estas formas sólo traen una mayor explotación y esclavitud.

Nuestros cuerpos son vistos como bienes. Liberales de todas las estirpes mienten al hablar de la prostitución y la maternidad surrogada como “opciones” de la mujer. Nosotras no necesitamos un mundo en el cual la objetivación del cuerpo es elevada a virtud, y la venta de infantes es considerada no sólo normal, sino benéfica para las mujeres.

Nosotras creemos que el trabajo debe ser la base del desarrollo, no sólo algo que nos mata y destruye como individuos. El trabajo nos debiera humanizar, no convertirnos en una mera función.

4. Nosotras queremos liberarnos de la esclavitud de la cocina.

Se nos dice que las mujeres tenemos una relación de igualdad con el hombre, y que todos nuestros problemas son tan sólo resultado de nuestra naturaleza pecadora o nuestra poca disposición para el trabajo. Pero hacemos la mayor parte del trabajo, sin reconocimiento. Preparamos el hogar, creamos comodidades, criamos a los hijos – estamos directamente involucradas en la reproducción de la fuerza de trabajo. Pero este trabajo en el hogar familiar es un círculo vicioso. Se nos obliga a trabajar a todas un segundo turno, y a esto se le ve como algo normal. Nos mienten cuando nos dicen que está en la naturaleza de la mujer el cuidado del hogar.

La socialización de la vida del hogar es necesaria para nuestra liberación.

5. Nosotras queremos una educación universal y de calidad.

No hay acceso a la educación de calidad para los hijos de las familias de la clase trabajadora. El trabajo de las maestras es menospreciado y mal pagado. La educación de calidad se ha convertido en una exclusividad para la élite, y para la mayoría de las niñas y niños no hay más que una educación de segunda.

Nos mienten cuando dicen que la mujer no puede ser una persona plenamente desarrollada. Por ejemplo, dicen que las niñas, por su naturaleza, no pueden aprender y dominar las ciencias.

Nosotras pensamos que es necesario cambiar radicalmente las condiciones para que, con independencia de su género y nacionalidad, puedan redescubrirse todas las riquezas de la cultura humana.

6. Nosotras queremos que el acceso a la salud sea una garantía social, un derecho inalienable de cada persona.

En los últimos treinta años se ha ido perdiendo la idea de que la salud es un derecho inalienable, y ha ido ganando terreno el lugar de la salud como un servicio sumamente caro.

Nos mienten cuando nos dicen que los servicios de calidad son necesariamente caros. En los países donde el acceso a la salud es caro, las mujeres mueren por abortos mal practicados en la misma proporción que en los lugares donde el aborto es ilegal. Aún si se dice que los servicios médicos son gratuitos, los hospitales, las clínicas y las farmacias nos quitan hasta la camisa. Bajo el capitalismo, las enfermedades cohabitan con la pobreza y el sufrimiento.

Nosotras creemos que todas y todos tenemos el derecho de acceder a los servicios de salud y mantener en buen estado nuestro cuerpo.

7. Nosotras queremos que cada persona tenga una vivienda digna.

Cada día, debido a la feminización de la pobreza, cientos de miles de mujeres en el mundo duermen en las calles. Cada día, la mayoría de las mujeres pertenecientes a la clase trabajadora tiene miedo de perder su trabajo y perder el techo que rentan, por el cual pagan la mayor parte de sus ingresos. El acceso a una vivienda es uno de los principales problemas para la emancipación de la mujer. Sin acceso a una vivienda costeable y segura, no podemos estar seguras de tener la oportunidad de criar hijos y proteger nuestras vidas y nuestra salud de las tiranías domésticas.

Nos mienten cuando nos dicen que las personas sin techo son gente floja. El capitalismo nos priva a nosotras y nuestros hermanos de vivienda y trabajo digno cada día. Se nos dice que los pobres son gente irresponsable y que son culpables de sus propios problemas.

Nosotras pensamos que quienes se apropian de la riqueza social son gente banal, ladrones que roban hasta el último peso de nuestra mesa. Cada miembro de la clase trabajadora requiere de condiciones dignas de vida, y juntas tenemos que luchar para que todas, todos, tengamos un hogar cálido, cómodo y seguro.

8. Nosotras queremos proteger a todas y a todos de la violencia.

La mayoría de los hombres que son asesinados, mueren en la calle, la mayoría de las mujeres que son asesinadas, muren en su casa. La violencia doméstica se ha vuelto norma porque el capitalismo glorifica el “derecho” del más fuerte. Nos mienten cuando nos dicen que la agresividad forma parte de la naturaleza del hombre, por lo que las golpizas, los acosos y las violaciones son responsabilidad de la víctima.

Las mujeres son sujetas a la violencia, incluida la violencia sexual, en los espacios de trabajo. Esto forma parte de la operación general de los entornos laborales. Los hombres pertenecientes a la clase trabajadora frecuentemente actúan bajo la influencia de la ideología dominante, asociándose con sus congéneres capitalistas, y no apoyan a sus hermanas de clase. La violencia se vuelve un instrumento de fragmentación de la clase trabajadora. Nosotros pensamos que esto tiene que terminar.

Nosotras no tendríamos porqué tener miedo a regresar a casa. No tendríamos porqué temer a nuestros esposos, padres, hermanos, o a cualquier transeúnte en una calle oscura. Nosotros no tendríamos que temer el que nuestros patrones se sientan con el derecho de degradar nuestra dignidad. Nosotras no creemos que los hombres en general sean animales lujuriosos. Nosotras vemos en ellos a nuestros camaradas.

9. Nosotras queremos derechos reproductivos plenos para la mujer.

En la actualidad, todos los costos del parto y la crianza son transferidos a nosotras. Desde el momento de la concepción, hay grandes sacrificios en términos de salud, esfuerzo y dinero para la gestación, y el estado capitalista se niega a asumir su responsabilidad. La mujer, como madre, busca que de la crianza surja un persona íntegra y desarrollada, pero el entorno sólo espera que geste fuerza de trabajo dispuesta a venderse exitosamente. Nos mienten cuando se plantea la maternidad como un gusto y un capricho de nuestra naturaleza, o como la garantía de una vejez acompañada y confortable. De hecho, toda la sociedad requiere de la continuación de nuestra estirpe.

Si no queremos ser madres, somos vistas como egoístas desvergonzadas. Si nos convertimos en madres, se nos reprocha solicitar apoyo, pues la crianza se entiende como parte de la responsabilidad individual de la mujer. Bajo el capitalismo, la maternidad está asociada al sufrimiento y la abnegación. Al tener hijos, como mujeres nos tenemos que negar a nosotras mismas, perder nuestras habilidades. Los explotadores usan esta posición vulnerable de muchas formas. Nosotras pensamos que tenemos derecho a criar a nuestros hijos en condiciones dignas. Reclamamos el acceso a la educación sexual, a métodos anticonceptivos de calidad, y acceso a buenos servicios de ginecoobstetricia. Pero nadie puede forzar la maternidad en nosotras. Requerimos, además, acceso al aborto seguro y gratuito.

10. Nosotras queremos solidaridad internacional.

La propaganda nacionalista es una poderosa arma en contra de la unidad de clase entre las mujeres. Una ideología de exclusividad nacionalista y patrioterismo burgués se ha impuesto entre nosotras.

Nosotras tenemos que  apoyar a cualquier lucha contra la explotación capitalista, la opresión patriarcal y nacional en cualquier lugar del mundo.

Tenemos los mismos intereses: El antifascismo es un asunto común, que requiere el esfuerzo de todas y todos.

11. Nosotras queremos la plena emancipación de la mujer.  Sin mujeres libres no habrá socialismo.¡

Traducido del Ruso al Inglés por Greg Butterfield, y del inglés al español por el Grupo Editorial.

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