Posted On 1 diciembre, 2019 By In Editorial, Portada With 212 Views

Diciembre: Nuestra lucha es antiimperialista

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“Toda nuestra acción es un grito de guerra contra
el imperialismo y un clamor por la unidad de los
pueblos contra el gran enemigo del género humano:
los Estados Unidos de Norteamérica.

En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte,
bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra,
haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se
tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.”

Ernesto Che Guevara
Mensaje a la Tricontinental
Mayo de 1967

La idea que presentaba al capitalismo como el único modelo económico y político, capaz y funcional para la producción social y política del mundo, es errónea. Sin embargo, presenta su más agresiva y avanzada etapa de: miseria generalizada, explotación del trabajo barato, injusta distribución de la riqueza, acumulación de capitales en una minoría; esto es, una crisis sistémica frente a la cual el régimen capitalista utiliza la opresión violenta como respuesta al descontento abismal que nace de las desigualdades crónicas, en sociedades que no están dispuestas a seguir siendo sometidas y responden como pueblos en resistencia y rebelión.

Dentro de las estructuras capitalistas, se encuentran las instituciones que le dieron el sostén a un modelo neoliberal (Estado, mercado, medios de comunicación, organismos “públicos” legitimadores) que permitió condicionar al Estado “reducido” a un modelo de democracia globalizadora y cómplice de las prácticas imperialistas más perversas.

México, como parte de América Latina, no olvida la presencia históricamente vigilante, y agresiva del imperialismo en nuestra patria.. El imperialismo norteamericano, en específico, por siempre ha visto a nuestro país con ojos de codicia. En 1846 Estados Unidos de Norteamérica invadió nuestro país tras varios episodios de provocación (intentos de desestabilización en territorio nacional, apoyo militar y económico al separatismo texano);   luego de que ante estos actos de provocación se respondiera en defensa de la soberanía nacional, y dijeran que se había cometido una atrocidad en contra de ellos o sus intereses, el presidente Polk consideró que se trataba de la excusa ideal para enviar tropas prestas a invadir nuestro país. Nosotros no olvidamos que México perdió la mitad de su territorio.

68 años después, 1914, el imperialismo norteamericano hace de nuevo su presencia en nuestra historia.  Aquí una cita del libro “Ejército Libertador 1915”, Capítulo 1. página 23. editorial ERA. 2013 , del compañero maestro Francisco Pineda que narra el reporte en 1914, de un agente especial del Estado Norteamericano, que envía al gobierno de Washington informando de una reunión de Zapata y Villa en Xochimilco.

 “La plaza del buen Xochimilco estaba llena. Las tropas zapatistas, dispuestas en “L”. Antes de las dos de la tarde, Pancho Villa abrazó a Otilio Montaño y luego a Emiliano Zapata, Amador Salazar, Antonio Barona, Jacinto Cotero, Antonio Díaz Soto y Gama, y tantos más. En el brindis —por el encuentro de la revolución del sur y la revolución del norte— Zapata ofreció un mezcal. Según la prensa, Villa se atragantó y Zapata, sonriendo, le preguntó si estaba malo, el mezcal. El jefe del norte le dijo que nunca antes había bebido, pero que era un honor tomar la copa con él.[1]

Un agente especial del Departamento de Estado observó detalladamente el encuentro. Poco después, Leon Canova reportó a Washington: el general Villa es alto y robusto, con una tez casi tan clara como la de un alemán y aproximadamente 81 kilogramos de peso; usaba casco inglés, pesado suéter café, pantalón kaki, polainas y botas de montar. Zapata estaba a la izquierda, con su inmenso sombrero protegiendo los ojos de modo que no podían ser vistos; tez morena y cara delgada, unos 59 kg y de menor estatura; iba de camisa color lavanda fuerte y chaqueta negra, bufanda de seda azul al cuello; pantalones mexicanos negros, muy ajustados, con botones de plata a los lados; usaba alternadamente un pañuelo blanco de orilla verde y otro con todos los colores de las flores…

Sentados en semicírculo como estábamos, sigue informando el agente; mirando los semblantes de cada uno, en Villa pude apreciar el tipo de guerrero más elevado, un hombre de gran energía y de inmensa confianza en sí mismo. Zapata parecía estar estudiando a Villa todo el tiempo… Zapata es un idealista. Se podría decir que es un soñador, como el infortunado José Martí de Cuba…[2]

La referencia a José Martí no era casual. El agente Leon Canova fue reportero de la agencia AP e informante de Washington, en la guerra de independencia de Cuba. Años después, en mayo de 1914, Canova escribió: “si los revolucionarios mexicanos quieren evitar el caos que experimentó Cuba en su independencia, deben buscar la guía de Estados Unidos… La única salvación para este país [México] es una supervisión de sus asuntos por parte de Estados Unidos”.[3]

En seguida, Canova propuso al Departamento de Estado un plan de ‘supervisión’ sobre México[4] basado en la Enmienda Platt que el imperio norteamericano, por medio de la invasión, impuso en 1901 como apéndice de la Constitución cubana. La Enmienda Platt estableció que Estados Unidos podía intervenir militarmente en Cuba, cuando quisiera; que Estados Unidos se apropiaba de territorio cubano; que el gobierno de la isla caribeña no podía celebrar tratados ni contraer préstamos con otros países, entre otras medidas imperialistas.

Así planteó, Canova, que debía proceder el gobierno de Washington también en México. Y eso iba a tono con el “Plan de Guerra General contra México”, actualizado por la oficina de inteligencia militar de Estados Unidos, desde el inicio de la revolución. “Los planes de guerra están basados inicialmente en la suposición de que la guerra será conducida por los Estados Unidos, prácticamente, en contra de un pueblo unido”, escribió el general W. Wotherspoon al jefe del Estado Mayor del ejército. Según el legajo que adjuntó al mensaje confidencial, los objetivos territoriales de Estados Unidos eran cuatro.

1. Zonas estratégicas por su ubicación geopolítica: Baja California y el Istmo de Tehuantepec.

2. Regiones mineras y metalúrgicas, principalmente: Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Aguascalientes y Guanajuato;

3. La zona petrolera de aquel tiempo: Tamaulipas y el norte de Veracruz.

4. Las rutas de la invasión: líneas operativas desde Acapulco y el puerto de Veracruz hacia la capital de la república; de Nogales a Guaymas; Ciudad Juárez a Chihuahua; Piedras Negras a Monclova; Nuevo Laredo a Monterrey; Monterrey a Torreón; Tampico a San Luis Potosí y Coatzacoalcos a Salina Cruz; así como el control de los demás puertos del Pacífico y del Golfo, para imponer un bloqueo naval completo contra México.[5] (Mapa 1)

En junio de 1914, el Departamento de Estado designó a Leon Canova como agente especial para informar acerca del curso de la revolución. Por eso estuvo en la Convención de Aguascalientes y en Xochimilco. Luego, durante el carrancismo, Canova fue ascendido. Fue el encargado de asuntos mexicanos, en el Departamento de Estado. Desde ese puesto, promovió la guerra económica contra los zapatistas; en especial, impulsó el control y uso de los alimentos con fines militares. En esa época, Carranza estableció tres medidas económicas para la guerra de exterminio contra los pueblos del sur: la destrucción de las siembras, el control de los alimentos y la circulación forzosa de una nueva moneda, que impuso a un tipo de cambio de 1 peso por 10 centavos, con grave pérdida en la capacidad de compra de la gente.”

En México, no debemos dejar de observar las condiciones geopolíticas e históricas frente al imperialismo estadounidense que una vez mas deja ver su mirada codiciosa y su lúgubre presencia solícita a “ayudar” pues –argumentan- no somos capaces de resolver los problemas. El imperialismo que se impone mediante medidas económicas agresivas, y también mediante operaciones militares opresivas. No debemos dejar de observar su espíritu expansionista y avasallador  y cruzarnos de brazos. Pensar que basta la política de “buenos amigos” y las “relaciones de buena vecindad” y de “colaboración” no es suficiente.

Hay que voltear al sur, observar a quienes igual que nosotros, en territorio latinoamericano dejan ver su modos de “resistir”. Que igual que nosotros sufren las consecuencias de las medidas económicas dictadas desde Washington. El imperialismo se une para desestabilizar países, toca a sus pueblos organizarse para de manera inteligente, descubrir sus patrañas desestabilizadoras sin confiarnos “ni un poquito así” como decía el Che.

El imperialismo, en nombre de la libertad [de mercado], ha creado las condiciones que América Latina ahora enfrenta; intentaron –sin mucho éxito- despolitizar a la sociedad, por encima de una amplia dominación económica y una opresión violenta, cotidiana y sistémica.

Las posibilidades de ser un país libre, democrático, con justicia social y respeto a los derechos humanos, siempre será una lucha necesaria para los pueblos latinoamericanos y en particular para el pueblo de México, recurriendo a la conciencia de todas y todos los mexicanos.

Efemerides

Como todos los diciembres,  recordamos a 2 compañeros:

La compañera Murcia, desaparecida política de la Lista de Ocosingo y el compañero Gonzalo (Pacha),  quienes se destacaron por su honradez,  sencillez, modestia, disciplina  y  gran espíritu de trabajo.  Los recordamos como lo señalaba nuestro compañero Mario en 1980  “….su ausencia es presencia; los compañeros caídos  -o desaparecidos- representan ahora un factor de unidad; son el lazo que nos liga con el pasado, con la historia de la organización, son el acicate que nos impulsa al futuro tomando su ejemplo para continuar la obra que ellos impulsaron y que no pudieron ver avanzar por haber sacrificado su existencia para que ella viviera”.

Del compañero Gonzalo (Pacha) presentamos recordatorio escrito por el compañero Alfredo en las montañas del sureste mexicano:

            GRACIANO SANCHEZ AGUILAR (Gonzalo), su nobleza y bondad, grandes atributos de este fundador de las FLN, en quien tenemos el ejemplo de voluntad frente a las adversidades, de decisión de conseguir las metas frente a las dificultades aparentemente insuperables que se presentan.  Lo recordamos cuando ante la necesidad de localizar una casa de seguridad recorría de tramo a tramo, cuadriculándola, una ciudad; que salía a las siete u ocho de la mañana y regresaba doce horas después sin que la sed o el hambre hicieran mella en su ánimo, sin decaer en el cumplimiento de su comisión un sólo instante;  lo recordamos en la sierra, después de cargar su mochila con un  sobrepeso, recogía algo más de carga que aún debía llevarse; lo recordamos inclinado hacia adelante para compensar el peso, y con su instrumento al hombro, pidiendo aún más carga.  En el tiempo que estuvo como responsable de red urbana, muchos frutos recogió la organización de su empeño, jamás Gonzalo pasó sobre orden alguna de la Dirección, ni puso nunca en duda el cumplimiento de las mismas.  A pesar de su profesión, abogado, que no tenía relación alguna con la técnica, el entendimiento de la necesidad de crecer personalmente en ese sentido, lo llevó a realizar trabajos de soldadura que variaron desde jaulas para animales, hasta piezas para nuestros instrumentos, demostración plena de que ningún trabajo por intrascendente que parezca, es tal, de que no hay dificultad alguna que no pueda ser vencida por nuestros esfuerzos cuando se tiene una ideología marxista y el deseo consecuente de aplicarla en la práctica, de hacer avanzar con nuestro adelanto personal, la revolución que nuestros pueblos harán triunfar.  Jamás rasgo alguno de vanidad pasó por su pensamiento, a pesar de que por muchas razones su trabajo era excelente.  El, al igual que Martí, sentía ” profundo desprecio por las palabras que no van acompañadas de sus hechos”.  Murió al lado de Aurora, enfrentándose a los soldados del gobierno opresor que trataron de detenerlo, haciéndoles frente, combatiendo por la única, verdadera, irrenunciable independencia de nuestro pueblo.

¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos


[1] “Generals Villa and Zapata hold cordial meeting”, The Mexican Herald, México, D. F., 5 de diciembre de 1914.

[2] Leon Canova al Departamento de Estado, 8 de diciembre de 1914, National Archive and Records Administration (NARA) 812.00/14048. Citado por Larry D. Hill, Emissaries to a Revolution. Woodrow Wilson’s Executive Agents in Mexico, Louisiana State University Press, 1973, pp. 283-284.

[3] Leon Canova al Departamento de Estado, 24 de mayo de 1914, NARA 812.00/12342. Citado por Larry D. Hill, op. cit., p. 201.

[4] Leon Canova al Departamento de Estado, 10 de julio de 1914, NARA 812.00/27406. Citado por Larry D. Hill, op. cit., p. 210.

[5] “Memorándum confidencial del general W. W. Wotherspoon al mayor general Leonard Wood, jefe del Estado Mayor del ejército de Estados Unidos, Washington, d. c., 16 de marzo de 1911, y otros documentos relativos al plan”, (en total 69 páginas), Records of the War Department, General and Special Staffs, Military Intelligence Division Files, National Archives and Records Administration, Record Group 165.

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