Posted On 12 diciembre, 2016 By In corresponsalias, Internacional, Memoria With 1135 Views

De La Habana a Santiago de Cuba

Corresponsalía Gráfica de Chubakai.

Largas horas de viaje para llegar a Santiago,  son los últimos días de Fidel recorriendo la Isla. En Santiago, cuna de la revolución,  es esperado por multitudes  para velarlo y así estar a su lado en el último viaje antes de que sus cenizas sean depositadas, dentro de una colosal piedra, en el Cementerio de Santa Ifigenia. Han sido 9 días de luto, la vida sigue y las cosas cambian. En La Habana se respira un aire solemne, hay ley seca y no hay música en las calles, pero la vida continúa. En las calles de Santiago se llora a Fidel, se grita a Fidel y se autonombran Fidel los santiagueños “yo soy Fidel!”

La gente habla de él, te pregunta… Lo apoya, lo ama y a veces, también, disienten.

Para algunos no habrá cambios: la Cuba de Fidel, sin Fidel,  seguirá su legado; otros creen que Raúl no está a la altura; otros tantos esperan el cambio. Entretanto, un pueblo libre sigue su camino.

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Pero Cuba se levantó, Cuba pudo redimirse a sí misma del bastardo tutelaje. Cuba rompió las cadenas que ataban su suerte al imperio opresor, rescató sus riquezas, reivindicó su cultura, y desplegó su bandera soberana de territorio y pueblo libre de América
– Segunda Declaración de la Habana

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Cuba y América Latina forman parte del mundo. Nuestros problemas forman parte de los problemas que se engendran de la crisis general del imperialismo y la lucha de los
pueblos subyugados; el choque entre el mundo que nace y el mundo que muere. La odiosa y brutal campaña desatada contra nuestra patria expresa el esfuerzo desesperado como inútil que los imperialistas hacen para evitar la liberación de los pueblos.
– Segunda Declaración de la Habana

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Pero el desarrollo de la historia, la marcha ascendente de la humanidad, no se detiene ni puede detenerse. Las fuerzas que impulsan a los pueblos —que son los verdaderos constructores de la historia—, determinadas por las condiciones materiales de su existencia y la aspiración a metas superiores de bienestar y libertad, que surgen cuando el progreso del hombre en el campo de la ciencia, de la técnica y de la cultura lo hacen posible, son superiores a la voluntad y al terror que desatan las oligarquías dominantes.
– Segunda Declaración de la Habana

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Los pueblos piensan que lo único incompatible con el destino de América Latina es la miseria, la explotación feudal, el analfabetismo, los salarios de hambre, el desempleo, la política de represión contra las masas obreras, campesinas y estudiantiles, la discriminación de la mujer, del negro, del indio, del mestizo, la opresión de las oligarquías, el saqueo de sus riquezas por los monopolios yankis, l a asfixia moral de sus intelectuales y artistas, la ruina de sus pequeños productores por la competencia extranjera, el subdesarrollo económico, los pueblos sin caminos, sin hospitales, sin viviendas, sin escuelas, sin industrias, el sometimiento al imperialismo, la renuncia a la soberanía nacional y la traición a la patria.
– Segunda Declaración de la Habana

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Treinta y dos millones de indios vertebran —tanto como la misma Cordillera de los Andes— el continente americano entero. Claro que para quienes lo han considerado casi como una cosa, más que como una persona, esa humanidad no cuenta, no contaba y creían que nunca contaría. Como suponía, no obstante, una fuerza ciega de trabajo, debía ser utilizada, como se utiliza una yunta de bueyes o un tractor.
– Segunda Declaración de la Habana

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¿En qué “alianza” —como no sea en una para su más rápida muerte— van a creer estas razas indígenas apaleadas por siglos, muertas a tiros para ocupar sus tierras, muertas a palos por miles, por no trabajar más rápido en sus servicios de explotación, por el imperialismo?
– Segunda Declaración de la Habana

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¿Qué pueden esperar los obreros con sus jornales de hambre, los trabajos más rudos, las condiciones más miserables, la desnutrición, las enfermedades y todos los males que incuba la miseria?
– Segunda Declaración de la Habana

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Cuando se investiga este desastre de ausentismo escolar, una causa es la que lo explica: la economía de miseria, falta de escuelas, falta de maestros, falta de recursos familiares, trabajo infantil. En definitiva, el imperialismo y su obra de opresión y retraso.
– Segunda Declaración de la Habana

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Frente a la acusación de que Cuba quiere exportar su revolución, respondemos: las revoluciones no se exportan, las hacen los pueblos. Lo que Cuba puede dar a los pueblos, y ha dado ya, es su ejemplo.
– Segunda Declaración de la Habana

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¿Y qué enseña la Revolución Cubana ? Que la revolución es posible, que los pueblos pueden hacerla, que en el mundo contemporáneo no hay fuerzas capaces de impedir el movimiento de liberación de los pueblos.
– Segunda Declaración de la Habana

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La lucha inicial de reducidos núcleos combatientes, se nutre incesantemente de nuevas fuerzas, el movimiento de masas comienza a desatarse, el viejo orden se resquebraja poco a poco en 1 000 pedazos, y es entonces el momento en que la clase obrera y las masa urbanas deciden la batalla.
– Segunda Declaración de la Habana

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Porque esta gran humanidad ha dicho “¡Basta!” y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!

¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

– Segunda Declaración de la Habana

Texto íntegro, aquí.

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