Posted On 9 marzo, 2015 By In Memoria With 1910 Views

Sobre el 44 Aniversario de la Fundación de la Fuerzas de Liberación Nacional

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Queridos hermanos mexicanos:
Hoy 6 de agosto, estamos reunidos para reafirmar el juramento que hicieron 7 de nuestros compañeros fundadores, teniendo como testigos a nuestra inolvidable compañera Renee Murcia y 2 compañeros más, que desde ese momento formaron las filas de los militantes urbanos, y lo hicieron hace 44 años en éste sitio exacto (Calle 15 de Mayo, entre Diego Montemayor y Zuazua).

No hay momentos más tristes para la historia de un pueblo, que aquellos cuando sus mejores hijos se ven obligados a organizarse para defender -aún a costa de su vida- a su patria ante la amenaza del mal gobierno y de intereses nacionales y extranjeros que los reprimen, torturan, encarcelan, masacran y desaparecen con toda impunidad. Hoy, las nuevas generaciones reafirmamos ese llamado a no dejarnos intimidar, el momento lo exige, debemos organizarnos pacífica, ordenada y firmemente para acabar con la pesadilla en que vivimos.

Hoy decimos que, nunca nos hemos ido. Somos millones de mujeres y hombres de conciencia libre que no lo permitiremos. Sin duda, la evocación de los compañeros que van cayendo en la lucha es una penosa obligación moral. Quien la realiza queda con la sensación de que muchas cosas importantes quedaron sin decirse; quien la escucha seguramente piensa que debido a una especie de sectarismo, quien habla, embalsama la imagen de nuestros compañeros caídos, destacando sus méritos y ocultando sus defectos; y en ambos se percibe la incomodidad de quienes cumplen por compromiso, así sea moral, un ritual solemne y triste. Esto es un riesgo.

Pero hay otro modo de recordar a nuestros camaradas: con un sentido histórico. No porque hayan aspirado a la gloria que tal vez engrandezca su nombre algún día, sino porque el rebelde social es el hombre histórico por excelencia. Primero, porque estudia la historia –sobre todo la de su pueblo- buscando en ella claves para comprender la realidad social; después, porque recoge los anhelos de cambios de su pueblo, y los organiza en una estrategia, y junto a él, ocupa un lugar en el ejército de los explotados para hacer la transformación social, que es hacer la historia.

Más que nada, por cierto sentido de continuidad, por la conciencia de tener raíces y la responsabilidad de hacer fructificar un esfuerzo colectivo, pues al rebelde social no le cuadra el papel de genio solitario. Dando su vida, el militante da vida a la organización, y ésta, no lo deja morir del todo; recoge sus aportaciones individuales, aquellas que nos permitan seguir adelante, pues los compañeros somos, ante todo, compañeros de lucha, de una lucha que apenas se inicia. Tomará generaciones concluirla. Recordar, pues, a éstos nuestros héroes, es reanudar su trabajo en la medida de nuestra capacidad. Así lo hubieran querido ellas y ellos, porque fue ese trabajo el que dio sentido a su vida y también a su muerte; pues laasumieron como una posibilidad –terrible-, pero una más que se convirtió en necesidad para que la lucha continuara. Y continuará. Nosotros lo haremos.

VIVIR POR LA PATRIA O MORIR POR LA LIBERTAD.
Fuerzas de Liberación Nacional
México
Grupo Editorial “tod@s”

6 de agosto de 2013

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