Posted On 4 mayo, 2017 By In Memoria With 984 Views

Atenco: a 11 años, ni perdón ni olvido.

Hace ya once años que el nombre de Atenco se tornó punto de abordaje a la pesadilla mexicana. En un día como ayer, murió Francisco Javier Cortés, un menor, por una bala federal. Fue herido, cayó en coma y no despertó ya el estudiante Alexis Ollin Benhumea. En un día como hoy, las policías municipales, estatales y federales tomaron el pueblo, y veintiséis compañeras sufrieron vejaciones y violaciones sexuales. Decenas fueron golpeados, detenidos, encarcelados por años.

En el contexto de una campaña anticapitalista, que buscaba frenar el despojo cotidiano que sufre el pueblo mexicano entero; siguiendo la voz de una iniciativa distinta a la de las elecciones, a la de la falsa democracia que no es sino otro instrumento de la dominación, la mentira y el desprecio; en torno a lo que decía ser un último llamado a la radical transformación civil y pacífica de nuestra sociedad, fue que Atenco sucedió.

Atenco no es sólo eso. Es también la solidaridad tenaz, es la dignidad de aquellas compañeras que valientemente se han negado a ser víctimas, es tener la frente en alto, es el trabajo por reconstruir, es aprender que el ser compañeros no es algo que se condiciona, es la digna resistencia de quien sigue diciendo NO a la farsa; eso y tanto más.

Ni perdón ni olvido.

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