Junio con Manolo, ¡Presente!

En Junio no olvidamos el día 10, en que el Estado Mexicano asesinó a estudiantes que se manifestaban en las calles de la Ciudad de México, y que éste hecho, como el 2 de octubre en Tlaltelolco, marcaron a muchos jóvenes que decidieron sumar sus esfuerzos en organizaciones revolucionarias pues las vías “legales”, aún con una cacareada  “reforma política” o  “apertura democrática” de hace ya 47 años, estaban –y continúan- agotadas.

Entre esos jóvenes estaban nuestra compañera Ruth y nuestro compañero Manolo que en junio recordamos.

MARIO SANCHEZ ACOSTA,  Manolo utilizó varios nombres: Enrique, Jesús y por último Manolo. Ingeniero mecánico, electricista, compañero fundador de las FLN. Nacido en el estado de Veracruz. Huérfano de madre a edad temprana pasó la infancia en Poza Rica, Veracruz, al lado de distintos familiares.

En una de sus evocaciones, nuestro compañero Mario nos platica que…

“En la década de los cincuentas se trasladó a Monterrey donde trabajó como ayudante de cocina y a la vez cursaba estudios de secundaria, bachillerato y profesional.

En su vida universitaria destaca como dirigente estudiantil y como principal promotor en la creación del sindicato de la universidad. Fuera de ese medio desarrolla actividad política en sindicatos obreros, en el pequeño periódico “Pueblo y Revolución” y en el Instituto Mexicano-Cubano de Relaciones Culturales.”

Su niñez, como la de quienes en nuestro medio provienen de familias proletarias, estuvo lejos de ser afortunada. Sólo su temperamento, tenacidad y voluntad, lograron que más tarde iniciara estudios que lo llevan a obtener el título de ingeniero mecánico-electricista. Ya como profesional fue maestro en la preparatoria de la Universidad de Nuevo León.

Sus alumnos tenían en él al amigo consejero a quien podían acudir cuando lo necesitaban.  Su bondad hacia ellos fue siempre muy grande. Tenía en gran estima y en mayor grado la lealtad.  Sus compañeros de trabajo, maestros o empleados de administración o intendencia pudieron siempre confiar en él sin ser nunca defraudados.  Fue muy franco y sobre todo noble, lo que en el medio civil lo llevó en ocasiones a que personas malintencionadas se aprovecharan de sus virtudes, más él, con generosidad sin límite perdonó siempre las ofensas.

Durante su vida civil recorrió, como muchos de nuestros compañeros, innumerables caminos buscando la solución definitiva a los problemas de su pueblo hasta comprender por fin que sólo la lucha armada en una guerra por desgracia larga y cruenta,  podría conducir al pueblo al poder.

Entendido aquello, avocó todas sus fuerzas y medios para hacerlo posible y el 6 de agosto de 1969 participó en la fundación de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN).

Su justo criterio y alta responsabilidad lo llevaron a desarrollar trabajos importantes de Dirección. Tomó en ese tiempo, el sobrenombre de Jesús,  en recuerdo de su papá. En esa ocasión inicia, junto al compañero Salvador,  estudios  técnicos sobre comunicaciones, comisión en que vuelven a desarrollar su tenacidad y voluntad, pues partiendo prácticamente de cero y con sólo los conocimientos de matemáticas y electricidad obtenidos durante sus estudios profesionales, y con los pocos medios que la organización podía en aquel entonces poner a su alcance, desarrolló avances que permitieron sentar las bases para establecer criterios sobre la utilización de los medios de comunicación electrónica, ramas técnicas importantísimas para nuestras FLN.

A fines de 1970, es designado por nuestra dirección como responsable de la red urbana en el Distrito Federal, recayendo prácticamente sobre él y su red el abastecimiento de la organización. A la casa donde él era responsable, se incorporaban los nuevos elementos profesionales que integraban a las FLN.  Ahí recibían de Jesús las enseñanzas, normas y criterios que la experiencia demostró justos para el desarrollo de los cuadros de la organización; su tenacidad, voluntad y nobleza influyeron decisivamente en la formación de algunos de nuestros compañeros.  Faltaríamos a la verdad si anotásemos que mandaba siempre amablemente, pero no hay quien pueda señalar el haber recibido de su mando orden impropia o emanada de otro criterio como no fuera el de resultar necesaria y benéfica para la organización.

Su último nombre, Manolo, lo tomó al alquilar la casa que nuestros compañeros ocupaban en Nepantla. Manolo, el segundo de Salvador, vio caer a sus compañeros, fue herido e imposibilitado para seguir operando su arma, fue tomado prisionero por los soldados del gobierno opresor cuyos mandos amedrentados por su actitud siempre revolucionaria, ordenaron cobardemente su asesinato en el mismo sitio donde junto a sus compañeros defendió hasta las últimas consecuencias -fiel a la consigna de “Vivir por la Patria o Morir por la Libertad”- los principios e ideales que un día adoptó como propios y por los que han muerto varios compañeros.

En junio celebramos el aniversario del natalicio de Manolo, militante ejemplar de nuestras Fuerzas de Liberación Nacional, digno hijo de nuestro pueblo por quien entregó todos los actos de su vida y, generoso, su muerte.

¡Compañeros Ruth y Manolo!

¡Presentes!

¡Vivir por la patria! o ¡Morir por la libertad!

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos.




Mayo, siempre en lucha

 

Se inicia el mes con la conmemoración de las luchas de las y los trabajadores del mundo por la defensa de los derechos laborales y la futura liberación del yugo patronal. Como cada año, Mayo trae consigo fechas combativas además de esta: el día 5, la victoria sobre el ejército francés en Puebla durante la segunda Intervención y diez días después, el fin de la misma luego de la toma de Querétaro, que coincide con la celebración de las y los maestros. Además, recordamos las agresiones sufridas por compañeras y compañeros en San Salvador Atenco, el tres y cuatro de mayo de 2006.

Recordamos también a las viudas de Sartaguda, en Navarra, quienes al igual que miles de madres en nuestro país levantan día con día la memoria de sus seres queridos, desaparecidos por la barbarie del poder. Nosotros no olvidamos y levantamos también la memoria de nuestros compañeros desaparecidos de la Lista de Ocosingo. El año anterior hubo ocasión de que esas búsquedas de justicia se hermanaran.

En mayo, celebramos el aniversario de nacimiento de nuestro compañero Ismael, que dio vida a la moderna preocupación histórica de la lucha de Fray Servando por hacernos entender que las armas y las letras deben ir juntas en la lucha de los pueblos.

Recordamos además con tristeza a Mario y Ruth, quienes mueren en un mes de mayo, en ésta ocasión, reproducimos Editorial del Nepantla No. 30, dedicado a ambos compañeros, en mayo de 1983.

Nepantla I No. 30
Editorial

“La evocación de los compañeros que van cayendo en la lucha es, sin duda, penosa. Quien la realiza se queda con la sensación de que muchas cosas importantes quedaron sin decirse; quien la escucha piensa, a veces, que debido a una especie de sectarismo, los militantes profesionales embalsamos la imagen de nuestros compañeros destacando sus méritos y ocultando sus defectos; y en ambos se percibe la incomodidad de quienes cumplen por compromiso un ritual solemne y triste. Esto es un riesgo. Pero hay otro modo de recordar a nuestros camaradas: con un sentido histórico. No porque hayan aspirado a la gloria que tal vez engrandezca su nombre algún día, sino porque el revolucionario es el hombre histórico por excelencia.

Primero, porque estudia la historia –sobre todo la de su pueblo-, buscando en ella claves para comprender la realidad social; después, porque recoge los anhelos de cambio de las masas y los organiza en una estrategia; y porque ocupa su lugar en el ejército de los explotados para hacer la revolución, que es hacer la historia.

Pero más que nada, por cierto sentido de continuidad, por la conciencia de tener raíces y la responsabilidad de hacer fructificar un esfuerzo colectivo, pues al rebelde social no le cuadra el papel de genio solitario; dando su vida, el militante da vida a la organización. Y ésta no lo deja morir del todo; recoge sus aportaciones individuales, aquellas que nos permiten seguir adelante, pues los compañeros somos, ante todo, compañeros de lucha, de una lucha que apenas se inicia.

Por eso este número de “Nepantla” está dedicado a Ruth y a Mario, para dar a conocer algunos frutos –no los más significativos, por cierto- de su capacidad creadora; para dar una semblanza de su trabajo como miembros del buró político; y también para rendir honores a quienes con toda honestidad y valentía vivieron por la patria y murieron por la libertad.

Recordar, pues, a estos nuestros héroes, es reanudar su trabajo en la medida de nuestra capacidad. Así lo hubieran querido, porque fue ese trabajo el que dio sentido a su vida de revolucionarios. Y también a su muerte; pues la asumieron como una posibilidad –terrible, pero una más- que se convirtió en necesidad para que la lucha continuara.

Y continuará. Nosotros lo haremos.”

Para todas y todos ustedes, nuestra solidaridad y respeto.
¡¡Vivan los trabajadores del mundo!!
¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!
Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos
Mayo, 2018




Abril: Soledad, Ricardo y Fidelino.

En Abril recordamos a nuestra compañera Soledad, asesinada por el Ejército Federal en Nepantla cuando tenía 24 años; y a 2 compañeros de la Lista de Ocosingo, el compañero Ricardo y el compañero Fidelino.

Ricardo, compañero de estudios del compañero Pedro en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nuevo León. Fundador de nuestra organización en 1969. Su amistad como estudiantes en la UNI se transformó en compañerismo revolucionario en el constante “hacer” de nuestro trabajo diario. Se encontraba en el Rancho “El Chilar” en febrero de 1974 y parte con los compañeros que expulsaron el campamento de “los gringos” en la Laguna del Ocotal (40 Km al sureste del rancho El Chilar). Forma parte de los compañeros con estatus de detenidos-desaparecidos.

Fidelino, indígena tzeltal quien trabajaba como maestro bilingüe en la comunidad de Taniperla (a unos 15 Km de la Laguna del Ocotal). Recorría muchas comunidades en la campaña oficial para erradicar el paludismo en 1972, lo que le permitió proporcionar información sobre la geografía de la zona del Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata, testigo presencial de las avionetas que bajaban en la Laguna. Fidelino fue detenido en Ocosingo, Chiapas durante el operativo militar en 1974 y hasta la fecha se encuentra detenido-desaparecido.

De nuestra compañera Soledad… reproducimos recordatorio que escribió sobre ella nuestro inolvidable compañero Mario en el Nepantla 10 de fecha 4 de junio de 1980, Órgano de agitación y comunicación interna de las F.L.N.

Compañera Soledad: ¡Presente!

Carmen Ponce Custodio, nacida en la intrincada serranía chiapaneca en abril de 1950, fue de las primeras mujeres que se incorporó al trabajo revolucionario profesional en nuestra organización. Esto ocurrió allá por el mes de Junio de 1971, poco antes del primer enfrentamiento victorioso –en Monterrey- de las FLN con las fuerzas represivas de la reacción.

Y aunque todos los compañeros caídos están siempre en nuestros recuerdos, en el caso de Soledad (Sol a secas para todos) hemos de reconocer que pocas veces hemos particularizado en su memoria, y nunca públicamente, para conocimiento de sus cualidades por parte de quienes no compartieron con ella sus momentos militantes.

Sol se sentía orgullosa de su origen campesino, de su sangre indígena, de su cultura vernácula y de las costumbres de su tierra; cosas todas que mantenía vivas en sus actos a pesar de la huella del mestizaje racial y cultural impuesta por largos siglos de colonización extranjera y dominación ladina en la sierra. Esto a pesar de su particular permanencia en el medio urbano de provincia durante su época estudiantil, muy breve por cierto, pues muy joven respondió al llamado de la organización para participar plenamente en el quehacer revolucionario.

Tomó parte, también brevemente, en la política estudiantil. Actividad que abandonó al quitarse la venda que le ocultaba el oportunismo embozado en frases “revolucionarias¨ de lidercillos buscachambas.

Al entrar en contacto con la organización, manifestó en su primera entrevista con Manuel y Salvador su deseo de incorporarse a los trabajos del grupo de la sierra. Por su juventud, los compañeros de la dirección no le creyeron, a lo que ella les respondió que si no la llevaba n los seguiría, segura de que la esperarían pues necesitarían un guía.

Para su incorporación la dirección montó el operativo “matrimonio”, que consistía en cumplir con todas las formalidades de un matrimonio verdadero de la sociedad civil. La finalidad no era otra que la de allegar fondos en un momento en que estos eran de lo más escaso, pues un familiar suyo había prometido darle una amplia dote en el momento en que se desposara. La dirección no hizo más que tomarle la palabra: se escogió al “novio”, a los “hermanos del novio” y se procedió a la petición de mano, a la boda civil y religiosa, jolgorio y “luna de miel” a España. Mas como España quedaba muy lejos de las intenciones internacionalistas de la revolución, el viaje se interrumpió en una casa de seguridad. Y a fin de cuentas, la dote no fue tan grande como la rabia de Sol al abrir el sobre que la contenía.

El haber tenido oportunidad de estudiar en la ciudad, la dote recibida en un medio donde los padres acostumbran a pedir dinero por sus hijas, y el baile de la boda nos indican el origen de clase de Sol en la sociedad campesina; a la vez que nos señalan la lucha interna que tuvo que librar para rechazar la formación inicial y poder identificarse con los pobres del campo.

Su origen, como el de muchos militantes en los inicios de la construcción de la vanguardia, nos demuestra que el ciclo de formación política de las amplias masas para la toma del poder, es un proceso que comienza fuera de ellas por parte de quien tiene medios de llegar a la teoría científica de la revolución, y conciencia para hacerla suya una vez accedido a ella; más por un proceso de concientización nacido de la observación externa de las condiciones sociales que por la vivencia personal de la explotación y la miseria. El propio ascenso de la lucha revolucionaria conducirá a la integración a la vanguardia de los militantes más avanzados de las masas de desposeídos a los que ella amó, por los que luchó, y con los que “quiso su suerte echar”.

Porque para ella la revolución era sinónimo de amar. Sólo quien ama con pasión a su pueblo puede odiar con la misma intensidad a quien le oprime: el imperialismo. Amaba sobre todo a los niños, como si fueran propios; lo hacía con el calor intenso de quien sabe que el sacrificio y el sufrimiento de no concebir es compensado por la dicha de guardar en el pecho las penalidades del pueblo para convertirlas en llama y en rencor y en arma para usarlos contra quien los provoca.

Gustaba de las flores, los animales, los adornos en la pared, la limpieza y la cocina; como despreciaba el maquillaje y todo lo que tuviera aliento superficial. Los emplastos en la cara los usaba sólo por disciplina. Ella prefería sus trenzas y un pantalón bombacho para realizar los trabajos cotidianos que en aquella época eran técnicamente rudimentarios.

Pocos recuerdos físicos nos quedan de ella, ni siquiera una fotografía. Mas no importa, con el recuerdo del ejemplo de su vida, trunca en plena juventud, con el recuerdo de su alegría, de su compañerismo, de su espíritu de trabajo nos basta para tenerla siempre presente como una compañera ejemplar.

La recordamos pasándose horas desarmando con paciencia un radio viejo, clasificando sus componentes para que los utilizaran los compañeros dedicados al estudio de comunicaciones. La tenemos presente en sus actos de compañerismo, cuando pese a estar enferma, y fuera de la circulación laboral por disposición médica, se dedicaba a auxiliarnos a los más novatos en las tareas que no podíamos realizar. No perdía tiempo, siempre estaba trabajando o estudiando.

Recordamos su alegría; cantaba mucho y lo hacía en dialecto; al hablar, su sola voz era un canto, como canto triste es la voz de los indígenas de su tierra. Pero el suyo era alegre porque su canto era una voz de la revolución.

¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos




Marzo, mes de lucha

En marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y en las efemérides, recordamos al compañero Alfredo, formador moral de muchos compañeros a través primero de su ejemplo y posteriormente en los comunicados emitidos desde la montaña; a la compañera Anita, quien consagró su vida a la causa de la liberación de los pueblos, y a nuestra inolvidable compañera Lucha, en el mes de su nacimiento.

Tenemos muchas Luchas: Lucha acompañando en viajes, Lucha en la intendencia, Lucha llevando las cuentas “al pie de la letra”; Lucha al cuidado de sus animales, Lucha “mamá” y luego “abuela” de muchos compañeros; Lucha como educadora en todos los ámbitos; Lucha como compañera de muchas mujeres que dejaron su vida y cumplieron su compromiso de “Vivir por la Patria o Morir por la Libertad”.

Una de ellas, la compañera Ma. Luisa… quien en nuestros Nepantlas, el No. 9, correspondiente a Marzo de 1980, y por el Día Internacional de la Mujer, como un homenaje a las mujeres que, en el escalón más alto de la especie humana, han luchado por la liberación de su pueblo, se presentó una página de una especie de Diario que llevara María Luisa que aquí reproducimos.

Se hacen necesarias algunas aclaraciones: a) “Tamarindo” era el nombre de su perrito, un simpático salchicha alemán; el texto está inconcluso; y c) al momento de escribirlo, nuestra compañera tenía 14 años.

Del Diario de María Luisa…

“Mis días son vacíos y nada más esperan ser llenados de cosas interesantes. Así como si fueran una caja lista para ser llenada de montonal de chucherías interesantes.

Hoy caminaré por un lugar con muchos árboles, me iré con “Tamarindo” y correré y jugaré. Al regresar estaré deliciosamente cansada, me sentaré en mi sillón. Estoy leyendo “La última Tentación de Cristo” de Nikos Kazanzakis. Me gusta. Estoy feliz. Tengo una cama donde dormir, comida si la deseo, un perro, discos, libros y bastantes árboles y pasto y flores. Además, gente agradable con la cual puedo hablar si lo deseo. y leeré
Estoy muy triste, he pensado en todas las personas que no tienen lo que yo tengo. En todas las personas que han muerto, mueren y morirán por que todos tengan lo que yo tengo.

La gente tiene hambre, frío y todo lo demás. Me preguntan: ¿Qué es ser comunista?, la contestación para mí es: “Desear realmente que todo el mundo tenga comida, casa y libros y además, ser capaz de morir para esto”.

Soy simplista, lo sé, Hugo me discute que no sabe qué tanto grito si ni he leído El Capital, ni otras numerosas obras de Marx, Engels y todos esos cuates. Con qué derecho quiero igualdad si no tengo 20 años de experiencia como militante. Cosas como esas. Qué imbéciles. Pienso algo de todo corazón y es una convicción que está hasta el fondo de mí y no necesito leer para saber que todo el mundo tiene derecho de comer.

Claro está que si quiero hacer algo, tengo que estudiar. Ver los fracasos de otros para no caer en el mismo error y ver los triunfos y aprender. Tengo que leer historia para entender realmente cómo van las cosas y tengo que leer historia de México para entender…..” (se interrumpe el texto).

Grupo Editorial de la Casa de todas y todos.




Febrero de memoria

Febrero es para nosotros mes especialmente doloroso. En sus días de 1974 sucedieron las acciones enemigas que golpearon a las Fuerzas de Liberación Nacional, arrojando las primeras
compañeras y compañeros caídos en el cumplimiento de su deber, presos y desaparecidos. Febrero nos recuerda también la persecución implacable de los años subsecuentes y, sobre todo, la determinación de nunca jamás dejar de cumplir con nuestro deber para con nuestros pueblos.

Aún así, en febrero tenemos una fecha que nos alegra, pues el día 24 celebramos el cumpleaños de Doña Rosario Ibarra, madre y representante de muchas miles de mujeres que como ella sufrían -y sufren al día de hoy- la desaparición de sus hijos, hijas, esposos, hermanos, desaparecidos políticos. Ella y el grupo Eureka fueron las primeras en buscar a nuestros compañeros de la “Lista de Ocosingo”, integrada por los compañeros Pedro, Murcia, Alfonso, Héctor, Ricardo, Tomás y Fidelino. Ese fue un acto generoso, lleno de valentía y solidaridad, que no puede, ni debe, caer en el olvido. Cuando la persecución política fue más cruel y brutal, Ellas alzaron la voz, rompieron las nocivas redes del miedo e invitaron al pueblo entero a caminar en busca de justicia.

En ese día de este mes, a propósito además de ser el día de la Bandera Nacional, tela cargada de historia, símbolo que abriga los logros de las luchas populares y, a la vez, los dolores que aún nos conminan a seguir actuando, el 24 inauguraremos una exposición temporal en el Museo de la Memoria Indómita en la Ciudad de México. La exposición “Fuerzas de Liberación Nacional: símbolos e historias verdaderas” servirá para continuar con nuestra tarea de Dignificar la historia, pero además será un reconocimiento público por parte de esta Casa de todas y todos a ese esfuerzo primero realizado por Ellas, las Doñas, que fueron vanguardia en la labor de no olvidar, no perdonar, y reclamar con firmeza el respeto a la dignidad de quienes lo arriesgaron todo por nuestros pueblos, a quienes el poder quiso desaparecer incluso de la memoria. Ellas, las Doñas, demostraron que el poder -grande o pequeño- es incapaz de borrar por completo la verdad de lo sucedido, siempre que haya quienes, por medio de acciones, pequeñas o grandes, se decidan a salvaguardar la memoria.

Nuestra eterna gratitud a Ellas.

Efemérides:

El 7 de febrero de 1975 cayeron, en un enfrentamiento contra elementos del Ejército Mexicano, esbirros del imperialismo en nuestra patria, la compañera Aurora -segunda responsable nacional de las FLN en ese momento- y el compañero Teodoro “Pacha” fundador de la organización. Ambos fueron recordados por su militancia entera, a prueba de todo, por su disciplina en el cumplimiento de las tareas que les fueron encomendadas, por su compañerismo revolucionario. Les seguimos recordando, sus pasos siguen abriendo camino.

En el mismo tenor, recordamos también a Salvador, Maria Luisa, Soledad, Manolo y Gabriel, caídos en Nepantla, Estado de México, el 14 de febrero de 1974.

 

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos




Enero: ¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?

Salvador “Chava” Flores, cantautor de temas sociales mexicanos, compuso hace ya muchos años, su  aún muy popular canción que describe lo que son los “sueños de opio” de la realidad mexicana. En ella incluye el tema electoral, y lo mencionamos pues   en este día inicia el ritual sexenal del sueño de opio político nacional. La falta de democracia en México inicia con la corrupción heredada del virreinato, periodo en el cual todo se compraba y vendía en total impunidad: con oro y plata se lavaba cualquier mancha.  De tal forma, cuando por fin fuimos una república independiente la naciente clase política nacional recurrió al fraude electoral para intentar legitimarse en el poder; el primer presidente de la republica fue acusado de cometer fraude electoral, y de esa primera elección hasta la actualidad, el fraude ha sido la constante electoral.

Preparémonos para el bombardeo de propaganda electoral, un verdadero e inútil tormento social, despilfarro de miles de millones en un país de 80 millones en pobreza creciente, con índices de criminalidad e impunidad históricos, con la Ley de Seguridad Interna aprobada a espaldas del pueblo – aún contra las recomendaciones de la ONU y la CNDH. Las fuerzas armadas están listas a reprimir con una ley que les respalda… ¿Qué nos espera en este año y en los que siguen? Una revisión somera de la historia nos demuestra que la paciencia del pueblo tiene un límite: el México bronco ha despertado en momentos donde la inviabilidad de la política y las dolencias económicas se encuentran.

Desde la Casa de Todas y Todos – que es también tuya – en forma modesta seguiremos cumpliendo con nuestro deber, buscando a nuestros compañeros desaparecidos políticos, y formando nuevos cuadros políticos libres y conscientes de su deber social; iniciaremos este año poniendo en práctica el proyecto  “NA” LA CASA DEL PROMOTOR  como punto de arranque para resolver las primeras tres demandas históricas  básicas por mejorar ante la crisis galopante, la vida de nuestras compañeras y compañeros: “Techo, Tierra y Trabajo”. Para todas y todos,  nuestras casas se convertirán en escuelas y talleres de producción social. Esto significa que intensificaremos el diálogo con los profesionales de la construcción de vivienda digna en zonas rurales y urbanas, con los grupos de campesinos que luchan por sus tierras, y con los sindicatos obreros independientes del control estatal, ésta lucha es larga y hay que iniciarla ya. No nos rendiremos.

¡Un feliz y combativo Año 2018!!

¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!




Diciembre, por el fin de lo aciago, ¡a organizarnos!

El último mes de un año que pasará a la historia como uno de los más convulsos en la historia reciente de México. 2017 se va con el mayor número de homicidios dolosos de entre los últimos 20 años; se va además con el dolor provocado por la destrucción de miles de hogares en las zonas afectadas por los sismos de septiembre pasado. Se va como el año en que murieron Lesvy, Valeria, Mara, Jessica, Anayetzin, y cientos de mujeres más, por el hecho de ser mujeres. Termina, y se lleva consigo los nombres de Cecilio Pineda, Miroslava Breach, Maximino Rodríguez, Javier Valdés, Salvador Adame, y otros varios reporteros y periodistas que han sido asesinados por cumplir con la importante labor de hacer pública la verdad. Termina 2017 por fin, un año aciago, producto de tiempos críticos en nuestra historia.

Visto en perspectiva, podría decirse que los sucesos desencadenados en este año forman parte de un proceso de amplio alcance, que cada vez se alcanza a dibujar con mayor claridad: la transformación del Estado mexicano, que de forma acelerada en este último sexenio ha concretado su distanciamiento jurídico -mediante las llamadas reformas estructurales- del acuerdo social del cual surgió. No se trata aquí de añorar la vieja forma del Estado mexicano, y pedir por su regreso. Se trata en todo caso de entender que ese viejo Estado surgió de un proceso revolucionario –interrumpido- que si bien no logró concretar las aspiraciones más altas de esa lucha, reflejó un acuerdo social que otorgaba a los trabajadores del campo y la ciudad derechos, recursos y posibilidades que han sido cercenadas por medio de la fuerza a lo largo de los años, y de forma acelerada en estos últimos.

En este mismo camino, comienza diciembre con la aprobación en el poder legislativo de la Ley de Seguridad Interna (LSI), que da certeza jurídica a las acciones que anteriormente el Estado mexicano habría realizado de forma extrajudicial, dando incluso un mayor margen de maniobra al uso de las fuerzas armadas como elemento de control ciudadano ante supuestas (y vagamente definidas) amenazas a la seguridad interior. Esta ley respondería a los retos surgidos de la “guerra contra el narcotráfico”. Muchos aspectos de ésta responden a la confrontación entre grupos fácticos, algunos de ellos vinculados directamente a espacios de poder Estatal, por el control territorial de nuestro país. Pero más allá de esta pugna intestina, el incremento de la violencia en el país en los últimos sexenios ha demostrado ser un vehículo eficaz para el despojo y la eliminación de derechos sociales en beneficio del libre mercado y el desarrollo irrestricto del capital en México.

Los márgenes de participación ciudadana que este nuevo Estado ofrece al pueblo de México son claramente insuficientes para una transformación a fondo. No importa que el Estado mismo reconozca que en los últimos años se han dado 31,968 desapariciones plenamente identificadas. No importa que desde espacios académicos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones sociales y políticas, haya un claro y justificado escepticismo sobre el proceder de las instituciones estatales en su conjunto, y un marcado consenso sobre su cuestionable o nula eficiencia, sobre su manifiesta corrupción. No importa que los procesos electorales en nuestro país tengan la indeleble huella del fraude. No importa que se hayan repetido, una y otra vez, cada que se nombra Ayotzinapa, Tlatlaya, Nochixstlan, las dolorosas palabras “Fue el Estado”. Más allá de todo ello, en la práctica, el conjunto de las fuerzas políticas y sociales, siguen accediendo a los espacios de “construcción” democrática que el Estado ofrece. Este nuevo Estado, que con una mano te mata, y con la otra recibe a tus deudos, parece hoy contar con la anuencia práctica de las fuerzas que, por sus propios intereses, tendrían que oponérsele.

Efemérides.

Recordamos este diciembre a la compañera Murcia (desaparecida política), a la compañera Rosita (cuyas cenizas fueron arrojadas a la Laguna del Ocotal a petición propia), y al compañero Teodoro, “Pacha” (fundador de nuestra Organización asesinado en Cárdenas, Tabasco). No los olvidamos. No les fallaremos.
Cerramos, además, el año del Bicentenario de Xavier Mina, a quien a lo largo de este año de su muerte, hemos recordado junto con el pueblo Navarro.




Noviembre, vivan nuestros muertos.

Este mes en nuestra Casa, como en las del resto de las y los mexicanos, acomodamos en un lugar especial las cosas que nos evocan el recuerdo de quienes ya no están con nosotros, sean sus alimentos predilectos, como una rebanada de sandía; los cigarrillos que solían fumar, las bebidas con que refrescaban sus pasos. En un bello arreglo, vestido de flores y luces tenues, colocamos los retratos, banderas y palabras que vistieron sus acciones. Meditamos sobre ellos, y en un descuido, los volvemos a tener entre nosotros. En esta ocasión, abriremos un digno espacio para nuestro querido compañero Hernán, quien descansa desde el año pasado. Lo extrañamos.

En esta Casa veneramos las luchas históricas de nuestros pueblos mexicanos. Veneramos también las luchas de otros pueblos, pues tienen en común con las nuestras la aspiración de mayores libertades, de un mañana justo, de un orden político genuinamente democrático.

Es por ello que, este mes, recordamos a Xavier Mina, quien murió fusilado el 11 de noviembre de 1817, en su lucha por independencia de nuestros pueblos. A lo largo de todo este año hemos realizado diversas actividades para humildemente honrar su sacrificio y tenerlo presente en nuestra memoria.

Ese esfuerzo nos llevó a tierras navarras, cercanas a la naciente República Catalana. Pocos procesos permiten dejar volar la imaginación, la creatividad, el entusiasmo, como la gesta independentista de un pueblo que se quiere libre de las cadenas atávicas de una monarquía, con todo lo que ella representa. Nuestro respaldo, respeto y solidaridad está con el pueblo catalán, y también con el pueblo vasco que lucha desde hace años por su propia independencia.

En nuestra Casa, pues, recordamos siempre el ejemplo que nos han dejado quienes ya no están aquí, respirando entre nosotros, y sin embargo están. Mes con mes, en estas publicaciones, vamos mencionando sus nombres, sus acciones, las causas por las que ya no están entre nosotros . Nuestro compromiso por preservar su memoria es firme.

Y en el fondo la causa es una, y es común a todas y todos. Nuestros muertos, las y los que aquí recordamos, en muchos casos murieron a manos de nuestro enemigo, en otros, dedicando su vida entera a la cotidiana tarea de enfrentarlo, desde las más pequeñas acciones. Ese enemigo que oprime a los pueblos. Ese enemigo que nos explota; que inunda con muertes y guerras las más nobles aspiraciones del pueblo trabajador: libertad, justicia, democracia. Nosotros lo llamamos imperialismo capitalista.

Nuestra Casa se ha hecho una y otra vez, luego de uno y mil embates, por la determinación de no olvidar al enemigo, no distraernos por conflictos menores ni olvidar las injusticias, sin importar de donde vengan. Nuestra Casa se ha reconstruido una y tantas veces, porque hemos hallado en nuestra memoria, nuestra historia, nuestras muertas y muertos, el aliciente necesario para volver siempre a los caminos de esta incesante lucha por lograr que un día, un mañana cualquiera, la vida sea generosa, la sociedad sea justa, los caminos sean libres, y la democracia deje de ser un problema.

Noviembre vio nacer a los compañeros Alfonso y Gabriel. El primero es desaparecido político desde 1974. Gabriel fue asesinado por el enemigo en San Miguel Nepantla, Estado de México, en ese mismo año.

¡Vivir por la patria! o ¡Morir por la libertad!

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos.




Editorial de Octubre. !No olvidamos!

A  32 años, hechos tristes nos embargan, 2 sismos. Uno a 350 kilómetros de la Ciudad de México, y el más reciente a 120 kilómetros, con afectaciones en todos esos kilómetros a la redonda, no sólo en la ciudad de México, se han sufrido  4,287 réplicas que provocaron destrucción y muerte en nuestro país y los más afectados son, como siempre, los pueblos más humildes y marginados de nuestra nación, no solo en lo material sino en lo social, que deja a las personas afectadas inermes, sin trabajo, sin dinero, sin techo, sin documentación, sin salud, sin educación, con secuelas psicológicas de miedo, abandono, depresión, etc.

Nuevamente las autoridades son rebasadas. El primero en organizarse para el rescate, fue de nuevo el pueblo mexicano. De nuevo la “ayuda” gubernamental aparece con soluciones a destiempo. Primero llegó la gente, llegaron los vecinos, llegaron los jóvenes que hicieron cadenas humanas para retirar escombros, llegaron también los legendarios topos, llegaron los desposeídos de bienes materiales pero con un gran corazón, los ancianos y ancianas y los discapacitados.  Llegaron sin interés alguno de aparecer ante los reflectores de los medios de comunicación, sin afán de protagonismo, no buscaron ser entrevistados por sus reporteros para aparecer en los programas televisivos o en los periódicos y revistas.

En las ciudades, a 23 días del primer desastre y a 11 días del segundo 19 de Septiembre, se ha visto de todo, afectaciones en viviendas, hospitales, edificios públicos, edificios de departamentos en colonias nuevas y antiguas, viviendas viejas pero también viviendas nuevas disfrazadas de “alta tecnología” y construcciones con nulo “control de calidad”.  10,000 escuelas dañadas en los dos sismos, en Cd. de México, en Morelos, Puebla, Oaxaca,  Chiapas y Estado de México. Para muestra un botón, en el sur de la ciudad de México,  una escuela particular permite ver en toda su crudeza, la falta de atención, supervisión y prevención de las autoridades en los diseños donde se habita y trabaja. Los materiales no importan, mientras menos y más baratos, mayor ganancia para el constructor. Vimos la corrupción y falta de ética en todos los niveles de gobierno, tanto local como federal, lo que menos importa son los alumnos y las alumnas, lo que les importa son las colegiaturas. Afectaciones de agua potable y energía eléctrica en todos lados y lo más grave de todo, 458 pérdidas humanas de las que se tiene registro oficial. ¿Responsables?, ¿empresas constructoras?, ¿autoridades que deben vigilar el uso de suelo?, ¿autoridades que otorgan los permisos de construcción? Nunca el niño que se regresó por su mochila, la familia que no salió a tiempo, las familias pobres que no pueden cambiar de vivienda o a quienes nunca les alcanza para arreglarla aunque trabajen tiempo extra.

Agreguemos  a eso, los actos de robo y rapiña, muchas veces por necesidad, pero el robo más cínico e imperdonable, es el que cometen quienes reciben la ayuda y la esconden para cambiarle la etiqueta o la caja, y sacar “raja” política de la necesidad humana y convertirla en asunto de clientela partidista. Aunado a eso disfrazar de “ayuda” y ofrecerla como botín a la iniciativa privada, como la  construcción de  viviendas. Las empresas constructoras, junto con las productoras de materiales de construcción, se “relamen” el bigote por las ganancias que toda esta desgracia les reditúa. Se trata de las mismas constructoras que mal-hicieron pasos viales, condominios,  carreteras con “pasos express”,  calles y avenidas que sepultaron vidas humanas en diferentes partes del país. Aunado a eso, las autoridades aprovechan ésta situación de desgracia de miles de personas, el desconcierto y la gran necesidad de ayuda que existe, para  meter tropa y vigilancia a lugares donde antes no habían podido hacerlo como es el caso de Oaxaca, donde se organizaron plantones de profesores y organizaciones sociales en protesta por la Reforma Educativa. Nadie debemos olvidar Nochixtlan y su saldo de muertos y heridos.

En el área rural, en particular en el Istmo de Tehuantepec, la tragedia se torna un tanto distinta. Después del terremoto del 7 de septiembre se han registrado poco más de 5,000 réplicas que originaron decesos humanos y pérdidas materiales en el 90 % de los pueblos de esta región. La gente vive ahora en la calle, en los parques, en los albergues oficiales, o en la casa de vecinos que todavía conservan parte de su patrimonio, y que han abrigado a aquellos que lo han perdido todo. Se organizan a través de pequeñas cooperaciones para cubrir su alimentación, porque la despensa que llega a la cocina comunitaria sigue siendo insuficiente en algunos casos. En el momento de la repartición de la comida se miran largas filas  para  recibir un plato de empanadas, o de tacos de frijol.

En un campamento del Centro de Ixtepec, se congregaron desde el 23 de septiembre (día en el que aconteció la réplica de mayor magnitud) mujeres embarazadas, recién nacidos, infantes, ancianos con padecimientos crónicos de salud, que instalaron casas de campaña, lonas, petates, y camas móviles para salvaguardarse de las intensas lluvias y de las continuas réplicas sísmicas.

Entre las historias que relatan cuando se comparte el café, o del atole, se oyen voces diversas acerca de las vivencias de la réplica del 23. “A mí me agarró cuando estaba en la regadera, casi para bañarme”, “….. nosotros ya empezábamos a tener un poco más de confianza de hacer nuestra vida cotidiana, pero esta réplica ahora si vino a dañar más la casa”.

El papel clientelar que desempeña el gobierno respecto a esta tragedia evidentemente se ha encargado de entorpecer y menoscabar las acciones comunitarias de la sociedad civil local y la que proviene de otras zonas geográficas del país, que han arribado al Istmo, en Oaxaca, para hacer la ayuda de forma personal. Entre las personas que llegan, destacan los jóvenes universitarios y egresados, así como profesionistas que vuelven al lugar donde está su ombligo, pero también están aquellos que nunca habían conocido el Istmo, y que acuden con la plena intención de hacer tequio. La desolación de las calles y la incertidumbre de la población se acrecentó dos semanas después del terremoto del 7 de septiembre; la vida cotidiana parecía retornar, pero en la medida en que se intensificaban las réplicas y los daños, esta parece más lejana. Parece que falta mucho para que regrese, aunque quizás no vuelvan las cosas a la “normalidad”, porque los pueblos se han fortalecido a través de las muestras solidarias, organizadas, e independientes a la esfera del gobierno. Esa práctica incesante en Oaxaca, de hacer comunidad.

Aunque el gobierno, en voz del secretario de Gobernación se empeñe en decir que “México demostró fortaleza y hoy está de pie”, como si ya todo estuviera arreglado,  ¡falso! La realidad es que el pueblo de México demostró que no necesita de interesadas ayudas gubernamentales, y que hasta la fecha, sigue necesitando de las ayudas solidarias, desinteresadas, apartidistas para regresar a la “normalidad”.

Sin restar atención a los acontecimientos sociales y políticos que durante años han azotado al país, desde la Casa de Todas y Todos, en conjunto con organizaciones civiles comprometidas y de lucha, realizamos trabajo de acopio para llevar a nuestros hermanos afectados un mínimo de ayuda.

También nos solidarizamos con los familiares de los 43 desaparecidos. Realizamos una modesta actividad y pusimos nuestro granito de arena en el grito de ¡VIVOS LOS LLEVARON!, ¡VIVOS LOS QUEREMOS!, y cumpliendo con el deber de continuar el trabajo sin importarnos las amenazas y los sacrificios que conlleva éste deber, no cejamos en el esfuerzo, en la medida de lo posible, para apoyar a nuestra compañera Amalia y su familia en el destierro injustificado sufrido en julio pasado y seguimos hablando con compañeras para organizarnos en la reactivación de nuestra organización de mujeres mexicanas. Para tal efecto damos los pasos para insertar una columna en nuestra página que contendrá temas relacionados con las mujeres de México y el mundo, que han puesto su vida para luchar de manera digna en cualquier país, en cualquier parte del mundo. Las invitamos a colaborar en ella.

Por último, desde hace 49 años repetimos ¡2 de octubre no se olvida! y en éste nuestro trabajo de preservar la memoria, recordamos a compañeras y compañeros que han participado en esta lucha anti-imperialista. Recordamos a nuestra inolvidable compañera Aurora, al compañero Manuel y al compañero “Pedrín” (Sub Pedro) que en octubre nacían y con su recuerdo, no dejamos de ser congruentes a nuestra consigna que con orgullo decimos…

 

“¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!”

Año del bicentenario de Xavier Mina, Octubre de 2017




Siempre con el agredido, nunca con el agresor.

Son tiempos tristes para nosotras y nosotros. El esfuerzo principal de la Casa de todas y todos ha sido el de recuperar la memoria de nuestra organización madre, las Fuerzas de Liberación Nacional. Hemos hecho un esfuerzo por dignificar su historia, oculta por décadas, para que los pueblos en su proceso de lucha y resistencia contra el imperio del capital, conserven en sus saberes algunos de los elementos prácticos que permitieron la construcción de un ejército del pueblo que, en su momento, encabezó una ofensiva popular a favor de sus más elementales derechos y libertades.

Este esfuerzo se concretó en varias pláticas y presentaciones en diversos puntos de la geografía nacional e internacional; primordialmente, cristalizó en dos libros –falta un tercero, en proceso- que se han vendido, canjeado o regalado a muchas personas interesadas en leer los documentos originales, históricos, que sirvieron de  guía y soporte para la construcción de todo ese camino organizativo llamado Fuerzas de Liberación Nacional.

Esos libros llegaron a manos de jóvenes estudiantes, de mujeres y hombres trabajadores del campo y la ciudad; llegaron a manos también, indudablemente, de compañeras y compañeros antiguos, que corrieron los riesgos de la persecución, encierro, muerte, en pos de la liberación nacional. Manos de viejos compañeros que nunca fueron tocados por la luz del reflector; algunas de esas manos, fueron indígenas. Compañeros que en años anteriores, y que por circunstancias que no toca a nosotros explicar, habían pertenecido a ese ejército del pueblo. Compañeros que se negaron a entrar a otra organización, y poco a poco  olvidar las lecciones aprendidas por medio del callado esfuerzo.

La tristeza que nos aflige, que nos convoca a estas palabras, tiene un nombre: Amalia. Ella es una mujer indígena, de 38 años, madre de nueve hijos, joven abuela de dos criaturas. Su esposo, su familia entera, como tantas otras, participaron en la silenciosa conspiración insurrecta que condujo al primero de enero de 1994. Amalia presentó problemas de salud a inicios del 2016; la salud le fue  negada en los servicios autónomos, por motivaciones políticas. Fue necesario trasladarla a la ciudad de Monterrey para que fuera atendida. Ahí, ella y su esposo entraron en mayor contacto con esta Casa de todas y todos.

Al regreso a su pueblo, comenzaron las acusaciones en contra de ambos compañeros: de ser progobierno, de leer los Cuadernos de Trabajo “Dignificar la Historia” y en el ejercicio de las más elementales libertades democráticas, plantear cuestionamientos. Sin más justificación que la fuerza, a mediados de julio fueron expulsados de su comunidad, por parte de las autoridades autónomas, en obediencia a los dictados de “la comandancia”. Desde entonces, viven desplazados en otra ciudad, lejos de su tierra, de sus familias, de sus pertenencias, de su espacio de trabajo y vida.

Sabemos que estas palabras son duras de entender para muchos de quienes esto leen. Son duras de entender para nosotros mismos. Amalia y su compañero, sus hijas e hijos, no cometieron ningún delito, no trasgredieron ninguna ley. Simplemente leyeron y hablaron de la historia de esas tierras. De los caminos organizativos que llevaron a que un día se iniciara la constitución de un ejército del pueblo, en sus propias comunidades. No se trata de personas que, lejos de toda ética y toda conciencia sobre el bien de sus pueblos, vinculados a partidos políticos de cualquier color, se dedica a ofender, agredir o masacrar a los organizados. No. No se trata de quienes han disparado su arma o blandido el machete contra quien se organiza. No. Se trata de una pareja, y su familia, que decidieron estudiar la historia, hablar de ella, y cuestionar lo más elemental de la vida política del lugar donde les tocó vivir.

Es por ello que suscribimos la denuncia que el Observatorio Mexicano de  Derechos Humanos A.C. ha presentado públicamente. Es por ello que nos vemos forzados a convocar la solidaridad de quienes puedan apoyar a Amalia en esta lamentable situación.

A mediados de los años ochenta, desde el seno de las Fuerzas de Liberación Nacional, nació una Organización intermedia, llamada Asociación de Mujeres Mexicanas. Desde su actuar político, decenas de mujeres de todo el país compartieron experiencias de resistencia, lucha y organización; mujeres estudiantes acompañaron a mujeres indígenas campesinas; amas de casa conocieron la realidad de mujeres obreras. Se hicieron encuentros, talleres, publicaciones. Por motivos que en otro momento se conocerán, esa y otras organizaciones intermedias surgidas de las FLN dejaron de lado sus tareas políticas y se dedicaron a otras necesidades, más apremiantes, luego del levantamiento armado de 1994.

Hoy, ante la necesidad de acompañar a Amalia y su familia en este litigio por volver a su pueblo, contra el cual nunca ha hecho nada, buscaremos nuevamente la creación de un espacio organizativo de mujeres, para enfrentar esta y otras tantas, miles, millones de injusticias que la mujer mexicana sufre día a día. Nuestra tristeza sólo devendrá en esfuerzos redoblados que garanticen que mañana, algún mañana posible y cierto, la injusticia deje de ser.

Hacemos este llamado desde la misma casa que vio salir a la compañera Murcia hacia la selva lacandona en 1971, dispuesta a organizar a las comunidades indígenas y no indígenas en la lucha por su dignidad.

Recordamos este mes de septiembre al compañero Mario, la compañera María Luisa, que nacieron en este mes y en el que la compañera Lucha falleció, y que todos los mexicanos llamamos el mes de la Patria.

 

Año del bicentenario de Xavier Mina, Septiembre de 2017