Presentación de Cruce de caminos: luchas indígenas y las Fuerzas de Liberación Nacional (1977-1983) en Tehuacán, Puebla




Presentación de Dignificar la Historia I y II en la Casa de la Cultura de Nuevo León




Presentación de Dignificar la Historia en San Cristóbal de las Casas, Chiapas




Homenaje desde México: Xavier Mina en el Castillo de Chapultepec.

 

 




Actividad en la Casa de Todas y Todos: ¡Sus desaparecidos son nuestros desaparecidos!

El sábado 23 de Septiembre en punto de las 10:00am, en La Casa de Todas y Todos, hicimos un llamado a la memoria; como principal arma de lucha, de quienes han forjado la liberación de México. El motivo fue nombrar y recordar la vida y resistencia de los 43 normalistas desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa, así también, recordar a la y los desaparecidos de nuestra organización, las Fuerzas de Liberación Nacional, quienes en cumplimiento de su deber, el gobierno los desapareció, siendo hasta nuestros días nombrados como lista de Ocosingo.

La jornada inició dando un mensaje de bienvenida a las vecinas y vecinos del barrio el Mezquital, donde les compartimos la importancia de nombrar a nuestros desaparecidos, ver sus rostros y conocer su vida mediante reseñas e ilustraciones de varios artistas gráficos. Posteriormente jugamos un memorama, con la temática de derechos humanos, reconociendo los derechos transgredidos para las y los desaparecidos, así también, identificar la importancia de reclamar la procuración de una vida digna y libre. La actividad que nos adentró en la exigencia de buscarles hasta encontrarles, fue hallar los rostros de los 43 normalistas desaparecidas y los desaparecidos de las FLN, escondidos en el patio de La Casa de Todas y Todos, obras realizadas por artistas gráficos del país, los cuales fueron encontrados por las y los asistentes a la casa, reafirmando lo vital de buscar y reclamar con vida a todas y todos nuestros desaparecidos del país. Para después, leer reseñas de nuestros desaparecidos, conociendo así, sus gustos, pensamientos, objetivos de vida, sueños, nombres y apodos, los cuales fueron intentados ser borrados y aniquilados por el Estado, instituciones y aliados criminales.

La tarde sirvió para conocerles, recordarles y nombrarles, identificando como fecundador de la violencia al Estado y sus gobiernos, recreadores de la guerra sucia de los 60 y responsables de la guerra de baja intensidad de ahora, donde miles de mujeres y hombres han sido desaparecidos, asesinados y vulnerados.

¡Siempre presentes, siempre en nuestra memoria y hasta encontrarles!

 

Casa de Todas y Todos

Mezquital, Apodaca, Nuevo León

 

 




Presentación de Dignificar la historia 2, en CIESAS Noreste

Mañana, 30 de marzo, se presentará en el CIESAS noreste nuestro cuaderno de trabajo Dignificar la historia 2: Las Fuerzas de Liberación Nacional y los combates por la memoria. No falten!

 




Presentación de Dignificar la Historia I y II en Ciudad Ixtepec Oaxaca.

El Colectivo Liberación Ixtepecana y la Casa de Todas y Todos, invitan a la presentación de los cuadernos de trabajo Dignificar la Historia I y II,  comentados por Irma Pineda Santiago y un representante de la Casa, el sábado 8 de abril de 2017,  a las 19:00 hrs en la calle Guadalupe Victoria (en el sitio de las corridas de toros), del Centro de Ciudad Ixtepec. Mayores informes escriba a liberacion.ixtepecana@gmail.com




Presentación del libro “Las Fuerzas de Liberación Nacional y los combates por la memoria” en Casa del Migrante Saltillo




Dignificar la Memoria

(…) que empape mi pelo el húmedo amomo
y doblegue mi cabeza el peso de las rosas.
Ese mausoleo de enfrente nos incita a la vida,
recordándonos que mueren los césares.
(Marcial. Epigramas. Traducción de Ernesto cardenal)

Hace ya 63 años que el historiador francés Lucien Febvre publicó sus Combates por la Historia  (L. Febvre 1953) obra que supuso ciertamente un punto de reflexión importantísimo para las generaciones posteriores de historiadores . Febvre cofundador en el periodo de entreguerras con Marc Bloch de la revista Annales d’histoire économique et sociale, había sido junto a Bloch un firme defensor de la ”Historia Total” como la herramienta imprescindible para entender el presente, pero con el fin primordial de trasformarlo. Marc Bloch, por su parte, llevaría esa militancia por la Historia hasta sus últimas consecuencias. En 1944 Bloch, militante entonces de la Resistencia antifascista, fue fusilado por la Gestapo en algún lugar de la Campiña francesa.

image-055Se ha dicho que la escuela de Annales tenía como objetivo la recuperación del pasado del hombre en sociedad. Del hombre como sujeto multidimensional del colectivo social. Del hombre en sociedad y en todos sus diversos aspectos.

Fue también en ese fructífero periodo de entreguerras cuando Bertolt Brecht escribió su poema Preguntas de un obrero que leedentro del conjunto de poemas Svendborger Gedichte (Bertolt Brecht 1935) en el que cuestionaba la didáctica de una Historia rancia y reaccionaria-la Historia de los reyes y de los poderosos-que era entonces de uso común en las escuelas.

¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas?

En los libros figuran los nombres de los reyes.

¿Eran los reyes quienes arrastraron los bloques de piedra? ()

Estando Gramsci en la cárcel recibió una carta de su hijo, que le comunicaba sus excelentes resultados académicos, y le decía también  que la asignatura que más le gustaba era la Historia. “Yo creo-le respondió Gramsci- que la Historia te gusta más que ninguna otra asignatura porque con ella aprendes cómo la humanidad ha luchado siempre por mejorarse así misma”.

La enseñanza de la Historia nos debe decir eso precisamente, que el hombre en sociedad, que las sociedades humanas, han luchado siempre por mejorarse así mismas, por dignificarse, y por dignificar la vida. El hombre en sociedad se rebeló contra la infamia de la esclavitud antigua y de la dominación de los pueblos  de múltiples formas en el mundo antiguo, contra la servidumbre feudal en las edades medieval y moderna, y contra la nueva esclavitud y servidumbre del capital, y contra la más completa forma de dominio de las sociedades, que constituye el imperialismo, en el mundo contemporáneo.

image-068La memoria de los pueblos ha constituido, por otra parte, siempre la primera barricada de la lucha por la dignidad. Cuando los libertadores americanos se rebelaron en el siglo XIX contra el dominio colonial español lo hicieron levantándose contra “siglos de opresión”. En el ánimo de todos los pueblos que han levantado en la Historia contra la explotación y la tiranía, del tipo y condición que estas hayan sido, ha operado la memoria de las injusticias sufridas por ellos y por sus antepasados, la memoria del hambre, de la miseria y de los atropellos. Y esta memoria se ha tornado siempre también  en memoria rebelde.

Así pues, los combates por la Historia y la dignificación de la memoria vienen a ser lo mismo. Dignificar la Historia y la memoria, combatir por la Historia, es precisamente lo que pretendieron aquellos jóvenes que hace ahora 47 años fundaron en la casa del Dr Margil, en Nuevo León, las Fuerzas de Liberación Nacional. También estos revolucionarios generosos se rebelaron contra siglos de opresión. Se organizaron realmente para completar-entre otras cosas- una  obra dramáticamente inconclusa: la independencia mexicana. El imperialismo y la oligarquía local se habían unido para cercenar el proceso de independencia real. Como en otras partes del continente americano, la independencia nacional se había convertido en una caricatura de sí  misma, y aquellos jóvenes quisieron abrir un camino que llevara finalmente a buen puerto, el proceso iniciado por Hidalgo, por Fray Servando Teresa de Mier, por el internacionalista vasco- navarro Xabier Mina, por Morelos …  proceso que continuaran en su día  Villa y Zapata..entre otros.

El volumen II de la serie Dignificar La Historia que la Casa de Todas y Todos nos ofrece ahora con  el título de “Las Fuerzas de Liberación Nacional y los combates por la memoria 1974-1977   nos relata y explica el devenir histórico de ésta organización revolucionaria mexicana en unos años que marcaron ciertamente un cambio significativo en la correlación de fuerzas mundiales en la lucha de los movimientos de liberación nacional y las fuerzas del imperialismo. De forma más general podríamos señalar que este periodo-que se abre realmente un año antes, en 1973- significaría el final de la ilusión del “crecimiento sin fin” para el mundo capitalista desarrollado, es decir, para el mundo cuyas élites socioeconómicas y gobiernos mesócratas gestionaban la estrategia  imperialista global del autodenominado “mundo libre”. La crisis capitalista de 1973 supondría el final de un largo ciclo expansivo del capitalismo que se había iniciado una vez terminada  la II Guerra Mundial, con la puesta en marcha del sistema Bretton-Woods.

image-064Pero en el trienio de 1974-1977 y bajo el espectro  de la crisis tuvieron lugar también varios acontecimientos que influyeron de una u otra manera en el devenir de la lucha antiimperialista a nivel global: en primer lugar cabe señalar la victoria del pueblo vietnamita frente al poderoso ejército de EEUU.  En 1975 las tropas invasoras estadounidenses abandonaron definitivamente Vietnam, país que se reunificaba con la fórmula política de República Democrática y alcanzaba así la independencia de todos sus territorios. Nadie puede dudar del efecto que produjo en los movimientos de liberación nacional a nivel mundial, la victoria de un pueblo humilde en recursos sobre la fuerza armada más poderosa del planeta. Fue principalmente una victoria política sobre el imperialismo, desde luego. Pero fue también una victoria militar. No cabe duda de que esta victoria redundó en los planteamientos político-militares de los diferentes MLN en el mundo. Por otra parte la esperanza de desarrollar un proceso de construcción nacional democrático por  vía pacífica y  parlamentaria, se desvaneció provisionalmente cuando la denominada “via chilena al socialismo” acabó ahogada en sangre tras el cruento golpe militar de septiembre de1973.La malograda experiencia chilena reforzó, sin duda en aquel momento, las tesis que defendían la lucha armada, como método bién táctico, bién estratégico estratégico para alcanzar la independencia nacional real, la democracia para las mayorías sociales, y emprender así el camino al socialismo.

Hubo también en esos años otros acontecimientos que afectaron a la correlación de fuerzas mundial entre el imperialismo y las fuerzas democráticas y de liberación:  Indochina se sacude por completo el viejo yugo colonial. Además de la victoria vietnamita, entre 1975 y 1976 son derrotadas  los demás gobiernos títeres de EEUU en la región. Así, en Laos el movimiento de liberación Pathet Lao derrocó definitivamente al régimen que el general Novasan había instaurado en 1954 tras la partición de Indochina en la Conferencia de Ginebra. En Camboya el Jemer Rojo acababa con la brutal dictadura militar del general Lon Nol sostenida por Washington. Ciertamente los procesos históricos en las naciones de la antigua Indochina fueron muy distintos. La experiencia camboyana especialmente, acabó materializando después, el infierno derivado de una gestión inhumana, irracional y despótica, de las contradicciones históricas heredadas del sangriento dominio colonial.

También en la vieja Europa hubo dos acontecimientos que supusieron un duro revés para la estrategia imperialista global: el 25 de abril de 1974, el Movimiento de las Fuerzas Armadas de Portugal derrocaba a la dictadura fascista más antigua de Europa. Un golpe incruento liquidaba así al denominado Estado Novo (salazarista) que se sostenía sólo gracias al apoyo incondicional de EEUU y de Gran Bretaña, y a la sobreexplotación de sus colonias. La denominada Revolución de los Claveles inauguraba una nueva experiencia democrática en Portugal, y el nuevo gobierno de Salvación Nacional reconocía, junto el resto de derechos y libertades civiles, el derecho a la autodeterminación de las colonias africanas portuguesas. Guinea Bissau, Angola y Mozambique se convertían, después de años de durísima guerra,  en países soberanos poco después.

El 17 de noviembre de 1973, por otra parte, un levantamiento estudiantil en Atenas ponía en jaque a la dictadura militar griega. Unos meses después caía el Régimen de los coroneles  aupado en abril de 1967 por un golpe de estado  perfectamente coordinado por EEUU y por la OTAN. Los estudiantes helenos, despertaron múltiples solidaridades de clase y consiguieron poner contra las cuerdas  a los militares, que acabaron reaccionando con un clásico delirio paranoide imperial. Planearon la anexión de Chipre mediante un golpe de estado realizado por la Guardia Nacional Chipriota a cuya cabeza situaron a un periodista mediocre y ambicioso: Nikos Sampson, dirigente del grupo panhelénico EOKA. Samson asumió la jefatura de la junta golpista que derrocó al Arzobispo Makarios. Pero este golpe militar en Chipre reabrió viejas contradicciones nacionales entre Turquía y Grecia, países ambos de posición geoestratégica de primer orden para la OTAN, el brazo armado del capital imperialista. Al final, un cúmulo de gestiones políticas de la diplomacia de EEUU en el nuevo conflicto abierto en el Mediterráneo oriental, que llegaron a  alcanzar el ridículo,  acabaron por derribar a su aliada  dictadura militar helena.

image-062Así pues y a pesar de los denodados esfuerzos que las corrientes  de la reacción en las potencias aliadas occidentales desplegaron para minimizar el efecto político de la derrota sobre eje nazi-fascista en 1945, no consiguieron que todo volviera a ser “lo de antes”. Este anhelo que  abrigaban ya sin disimulo las élites sociales occidentales con los EEUU del macartismo, y en el reconocimiento de la dictadura franquista, antigua aliada del eje, a comienzos de los años 50, y en el diseño y ejecución de golpes de estado de inspiración fascista en América latina, en África y en Asia, o en la creación de grupos de extrema derecha vinculados a la OTAN en Europa como la Red Gladio.

Otro elemento también  a considerar que tuvo notable influencia sobre los MLN y los movimientos populares en general en la década de los 70 fueron las “herencias culturales” de la década anterior. En efecto,  la década de los 60 del pasado siglo representó, si no una verdadera revolución cultural en su sentido más profundo, sí al menos una ruptura definitiva con aspectos claves de la cultura burguesa decimonónica dominante todavía entonces. Toni Negri ha definido mayo del 68 como “el final del siglo XIX y el inicio del siglo XXI”: el siglo XX no ha existido  (1)

Fue  en esa década que Hobsbawm denomina como de  los “años dorados del capitalismo” (2) cuando se produce esa ruptura con valores dominantes que representaban una continuidad con el siglo XIX. El desarrollo del antimilitarismo; el movimiento ecologista y el rechazo al binomio “crecimiento -desarrollo”; el nuevo feminismo; la crítica de la “vida cotidiana” en el capitalismo desarrollado; el movimiento por los derechos civiles; o el movimiento de renovación   pedagógica-esa importantísima barricada hoy también- con planteamientos que abarcaban desde la reforma de la escuela, hasta su destrucción (3)…etc. Todo un verdadero un renacimiento cultural que incidió de manera determinante en los nuevos movimientos populares, y que el inicio de la involución social a partir de 1973 no pudo borrar del todo.

Es cierto, sin embargo, que en 1973, se inició un periodo en la Historia del capitalismo mundial que P. Krugman ha definido como “La Gran Divergencia” y que dura hasta hoy (4). En este proceso se están aniquilando conquistas sociales que costaron sangre y sudor para militantes de varias generaciones. Fue en los inicios de este periodo cuando comenzó también  un último intento por acabar con la dignidad de la Historia. Quizá el primer experimento importante para tal objetivo lo represente el opúsculo de Francis Fukuyama El fin de la Historia ensayo de evidente mediocridad  difundido mundialmente merced al mecenazgo de la John M. Olin Foundation (5) No era nada nuevo por otra parte. Como señala P. Vilar, desde 1848 hasta el presente, a cada avance democrático en la humanidad, a cada conquista de derechos sociales y políticos de los pueblos, la intelectualidad burguesa ha respondido con algún intento zafio por desacreditar a la Historia como ciencia (6) Así, a las conquistas sociales, políticas y culturales realizadas desde 1945 hasta 1973, la reacción que dio paso a la “Gran Divergencia”, respondió con el despliegue del neoliberalismo, la Revolución Conservadora, y el ataque a la Historia. Pero, como ya hemos señalado, se han quedado muy lejos, al menos, de conseguir su último objetivo: detener la Historia.

Es cierto que el nacimiento del mundo que soñaron los compañeros y compañeras de las FLN puede parecer hoy lejano todavía. Pero como  le gusta recordar al profesor Fontana a aquellos que dan hoy por “muerto” al socialismo, para muchos jóvenes liberales en 1814-sólo 6 años antes del inicio del ciclo revolucionario liberal de 1820 a1848- el liberalismo podía darse por enterrado definitivamente. y sin embargo poco después vino lo que vino.

La Historia continúa. El cambio histórico es inexorable, y ningún proceso puede alcanzar la categoría de la inmutabilidad. Quizá no haya ninguna ley histórica que determine el rumbo, es cierto, pero el cambio es continuo. Según un artículo publicado en Financial Times dos tercios de los adultos estadounidenses opinan que el modelo económico de los EEUU no es válido ya para la mayoría social (7) En el corazón mismo del imperio se vuelve a cuestionar el capitalismo.

Las luchas de los pueblos continuaran dignificando la Historia y la humanidad continuará mejorándose así misma.

Euskal Herría septiembre de 2016.

Notas

  1.  Negri, T. El tren de Finlandia. Madrid 1990.
  2.  Hobsbawm, E. Historia del siglo XX.  Barcelona 2008 (doceava edición).
  3. Illich, i. Obras Reunidas (vol I) México 2006.

(En 1968 se publicaba “La escuela, esa vieja vaca sagrada de Ivan Illich obra en la que expone la contradicción que a su juicio se da entre educación e institución escolar y propuso como alternativa la “educación desescolarizada” Cabe señalar  al respecto que durante el proceso revolucionario peruano  entre 1968 y 1975 encabezado por el general Juan Velasco Alvarado de carácter nacionalista y antiimperialista, se ensayaron las propuestas de Illich con notable éxito en algunas zona urbanas y rurales.)

  1. Fontana, J. Por el bien del Imperio. Una Historia del Mundo desde 1945. Barcelona 2013.
  1. Fontana, J. La Historia después del fin de la Historia. Barcelona 1992.
  1. Vilar, P. “Marxismo e Historia”. Crecimiento y desarrollo. Barcelona 1965. (ultima edición en editorial Crítica 2001)
  1. Fontana,J. El futuro es un país extraño. Una reflexión sobre la crisis social de comienzos del siglo XXI. Barcelona 2013



Dignificar la memoria, a pesar de las sombras

Corresponsalía de Manuel Alegría Fernández profesor de Historia Contemporánea en IES Nuestra Señora de los Remedios (Cantabria) y miembro de Eraikuntza.

 

La publicación Las Fuerzas de Liberación Nacional y los combates de la memoria, 1974-1977, que nos brindan María José Sagasti Lacalle, María Jiménez, Eufrosina Rodríguez y el profesor Neil Harvey, a través del Grupo Editorial de La Casa de Todas y Todos, posibilitan el acercamiento a la historia de esta facción de la guerrilla mejicana, a partir del análisis documental de los comunicados emitidos por la organización y por los diarios del compañero Alfredo durante este periodo de tiempo en el que se centra el estudio.

Una guerrilla en el contexto de la Guerra Fría

El contexto insurreccional de la América Latina se inscribía entonces, no obstante, en un marco histórico que podría definirse como de anticipo del final de la Guerra Fría, que se produjo a finales de los ochenta y principios de la década de los noventa del siglo XX, como final a lo que E. J. Hobsbawm denominó como el “corto siglo XX”[1].

propagandaEse periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, iniciado poco después del conflicto hasta la descomposición de la Unión Soviética (1947-1991), no supuso simplemente un reparto geoestratégico del mundo por parte de las dos principales superpotencias que protagonizaron la historia de esos decenios sino, además, la Guerra Fría fue el marco en que se insertó la prolongación de un conflicto ideológico y de clases sociales que habría de tener sus referentes más explícitos, al menos, en la Revolución de Octubre de 1917. El proletariado surgido en los albores de la Revolución Industrial, en su avance organizativo y en la maduración de los objetivos por la mejora de sus condiciones de laborales y sociales, había partido desde la destrucción de las máquinas (ludismo) a, progresivamente, la conformación de los instrumentos políticos e ideológicos (socialismo) favorables al cambio de las condiciones sociales y laborales generados en una sociedad basada en los principios económicos del capitalismo e ideológicos del liberalismo.

La oposición entre los modelos capitalista y el intento de puesta en marcha de un modelo socioeconómico y político socialista fueron, por tanto, los fundamentos del enfrentamiento que Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) llevaron a cabo desde poco después del final de la conflagración mundial. El modelo económico capitalista, el sistema de representación político democrático parlamentario   -que no obstó el sostenimiento de regímenes dictatoriales- y la ideología del liberalismo, se erigieron en los soportes del funcionamiento del denominado bloque occidental liderado por EEUU. Mientras, la economía planificada y la propiedad pública de los medios productivos, los regímenes democrático-populares y la ideología socialista, pretendieron ser los fundamentos de base de la nueva sociedad sin clases en construcción, dentro del denominado bloque socialista encabezado por la URSS.

El enfrentamiento de dos mundos, sin embargo, no empañó el surgimiento de multitud de movimientos de liberación nacional que culminaron los procesos de descolonización de Asia y África en las décadas de los cincuenta y sesenta de la pasada centuria, en una dialéctica en la que la liberación nacional se interrelacionaba inextricablemente con las mismas luchas sociales en relación con el primero.

La evolución interna de las dos grandes potencias en la década de los setenta: las élites “pierden el miedo al comunismo”.

La década de los años setenta del siglo XX[2], en este contexto histórico, anticiparía parte del final de la etapa de la Guerra Fría. Del mismo modo que se evidenciaron los avances de movimientos progresistas y la maduración de experiencias de carácter socialista, en el periodo se incubaron también procesos de indudable cariz conservador, reaccionario y contrarrevolucionario que tuvieron su proyección hacia el futuro, hasta convertirse en peligrosas amenazas del actual presente.

Habría que comenzar con la evolución de Estados Unidos, la punta de lanza de la política expansivo-imperial del bloque occidental capitalista. La década de los setenta se inició con la elección por estrecho margen, en los comicios de 1969, del republicano Richard Nixon como presidente, que basó su estrategia interna en la atracción de la clase media estadounidense, descontenta con los años de lucha de la población negra por sus derechos y las protestas de los grupos de activistas a favor de las libertades sociales. Para 1973, Nixon había firmado un tratado de paz con Vietnam del Norte, había traído de regreso a los soldados y había puesto punto final al reclutamiento, y consiguió los dos más importantes objetivos diplomáticos de su mandato: el restablecimiento de relaciones formales con la República Popular de China y la negociación del primer Tratado sobre Limitación de Armas Nucleares (SALT I) con la Unión Soviética. Así todo, no pudo compensar el escándalo de espionaje de sus contrincantes demócratas (caso Watergate) y, en julio de 1973, fue sustituido por Gerald Ford.

Las elecciones de 1976 favorecieron al demócrata Jimmy Carter, ex gobernador de Georgia, que hubo de hacer frente a la crisis cíclica del sistema capitalista que representó la ocasionada por la subida de los precios de combustibles auspiciada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en el año 1973. Carter tenía experiencia política limitada y su política económica no pudo controlar la inflación como principal problema de los años setenta. En el plano internacional se firmó un segundo Tratado sobre Limitación de Armas Estratégicas (SALT II) con la Unión Soviética, pero que posteriormente no llegó a ser ratificado por el Senado a causa de la invasión soviética a Afganistán en diciembre de 1979. El mayor éxito de Carter fue la negociación del Acuerdo de Camp David entre Israel y Egipto, suscrito el 17 de septiembre de 1978, intento finalmente infructuoso para encauzar el conflicto árabe-israelí en su vertiente referida a la ocupación sionista de la Palestina histórica.

1En esta fase de evolución de la guerrilla de las FLN (1974-77), la Unión Soviética se hallaba en la “era Breznev”, que había sustituido a Nikita Jrushchov en la etapa de desestalinización, como secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) desde 1962 hasta su muerte en 1982 y, desde 1977, como presidente del Presidium del Soviet Supremo. La coyuntura se caracterizaba económicamente por el estancamiento y la incapacidad de proseguir sin problemas financieros la carrera armamentística forzada por los estadounidenses y, político-administrativamente, por la burocratización, convirtiéndose el estado en una pesada maquinaria que no confluía con los auténticos resortes de la participación colectiva propugnados desde la democracia socialista.

En realidad, en esta etapa internacional de los años setenta del siglo pasado, el capitalismo había tomado la medida no sólo de la Unión Soviética como principal adalid del campo socialista, sino al propio movimiento obrero internacional y a la revolución misma, la esperanza de cambio del orden socioeconómico y político del capitalismo por los desheredados del mundo. El historiador Josep Fontana sintetiza este aserto a propósito de su reflexión sobre la necesidad de seguir estudiando la revolución soviética hoy en día:

 A mediados de los años setenta, a medida que resultaba cada vez más evidente que la amenaza soviética era inconsistente, los sectores empresariales, que hasta entonces habían aceptado pagar la factura de unos costes salariales y unos impuestos elevados, comenzaron a reaccionar. La ofensiva comenzó en tiempos de Carter, impidiendo que se creara una Oficina de representación de los consumidores, por un lado, y abandonando los sindicatos en la defensa de sus derechos, por otra, y prosiguió con Reagan en Estados Unidos, y con la señora Thatcher en Gran Bretaña, luchando abiertamente contra los sindicatos. Como consecuencia de esta política comenzaba de nuevo el crecimiento de la curva de la desigualdad, que se alimentaba de la rebaja gradual de los costes salariales y fiscales de las empresas.[3]

La disminución de las desigualdades sociales desde la revolución fue consecuencia de las cesiones de las clases dominantes ante el miedo a la revolución por parte de los sectores populares y, especialmente, la clase trabajadora y, por ello, EEUU y sus fuerzas troncales afrontaron “la necesidad de hacer frente a lo que temían realmente, que no eran las armas soviéticas, sino la posibilidad de que ideas y movimientos de signo comunista se extendieran por los países “occidentales”[4]. Esta fue la causa que propició  un reparto más equitativo de los beneficios de la producción y el desarrollo y maduración del estado del bienestar, alcanzándose los índices más bajos de la historia en la escala de los contrastes sociales en el ámbito internacional.

La contrarréplica reactiva al “avance del comunismo”

bloque-bipolarEste panorama mundial que se debatía entre los avances y retrocesos de las fuerzas populares y progresistas, conoció cambios importantes que habrían de afectar a las estructuras económicas del mundo gestionado desde los postulados socialistas. Tras la muerte de Mao en 1976, Deng Xiao Ping tomó el poder y desarrolló una serie de reformas económicas que cambiaron los principios de la planificación productiva en la República Popular de China, en esa peculiar concepción del crecimiento que dio lugar al denominado “socialismo de mercado” o “economía de mercado socialista”. Conocido es el apotegma del sucesor en la dirección del estado después de la Revolución Cultural y de la detención de la banda de los Cuatro el día 6 de octubre de 1976: “gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones”[5].

En el seno del capitalismo desarrollado, como una parte fundamental del bloque occidental, la construcción europea era llevada a cabo desde el modelo socialdemócrata gestionado por los partidos socialistas que desde la Segunda Internacional se habían desmarcado definitivamente de la estrategia revolucionaria propugnada por los partidos comunistas tras la Revolución de Octubre. Entre una estrategia gradualista implementada por estas organizaciones y la cesiones que las élites del mundo occidental se vieron obligadas a realizar para intentar contener los planteamientos favorables a las profundas transformaciones del sistema capitalista propugnadas por otras organizaciones políticas y sindicales del movimiento obrero, bajo la amenaza geoestratégica del posicionamiento de la Unión Soviética, el Estado del Bienestar comenzó a ser taladrado en el comienzo de su desgaste. De forma premonitoria respecto al futuro de la década de los ochenta del siglo XX, el socialdemócrata alemán Willy Brandt dimitía en favor de Helmut Smicht en abril de 1974, y el laborista Harold Wilson era sustituido por J. Callagham en el Reino Unido el 5 de abril de 1976.

Antes, el 11 de febrero de 1975, Margaret Thatcher había sido elegida presidenta del Partido Conservador británico, iniciando una escalada al poder que finalmente asumirá en la etapa de 1979 a 1980. Esta mandataria, junto a la actuación desde la presidencia de los EEUU de Ronald Reagan durante el periodo de 1981 a 1989, ha representado la aplicación de las políticas económicas y sociales inspiradas en las corrientes ideológicas del “neoliberalismo”, como demostración de cómo las élites “habían perdido el miedo a la revolución comunista” y se iniciaban en la reconquista de sus posiciones de privilegio. La proyección de este diseño, aquí expuesto en sus primeros avances, por parte de los poderes financieros, del capital transnacional y de las grandes fortunas se ha extendido hasta el mundo actual.

También en Europa, la muerte del general Francisco Franco (20 de noviembre de 1975) auspició esperanzas prontamente defraudadas, al pasar a ser dirigida por las élites internas sustentadoras del franquismo la Transición política desde la dictadura a la democracia, en sintonía con la política trazada por el Pentágono. Uno de los principales instrumentos en España para encauzar desde la oposición a la dictadura, en la senda anticipada por los servicios de inteligencia estadounidenses en el proceso de transición política desde el franquismo, como es el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), celebraba del 11 al 13 de octubre de 1974 en Suresnes el congreso en que Felipe González fue elegido secretario general, en contra de los propósitos del socialismo entroncado en la Segunda República que representaba la opción de Rodolfo Llopis. Como resultado, en el nuevo marco democrático español no se cuestionaron los elementos constitutivos del nuevo régimen fundamentados en el franquismo (monarquía de Juan Carlos I) que, hasta hoy en día, ha gozado de total inpunidad, no siendo juzgados ni los delitos de lesa humanidad ni el ejercicio de un régimen dictatorial basado en los principios rectores del fascismo de la época de Entreguerras, en la misma línea que las derrotadas potencias en la Segunda Guerra Mundial, como representaron en Europa la Alemania nazi y la Italia fascista.

Quizá, el área regional en el que las sombras de los movimientos revolucionarios, de los partidos de izquierda y de las alternativas progresistas eran más alargadas, fuera precisamente aquella en la que guerrillas como las FLN desarrollaron su actuación. América Latina era escenario de la política de actuación de EEUU, como fuerza del imperialismo y de extensión de un modelo que cobraba su último sentido en la “doctrina de la seguridad nacional”, constatable en los informes desclasificados por el gobierno estadounidense, la CIA y los memoranda del Consejo de Seguridad Nacional. Según la misma, los distintos ejércitos latinoamericanos fueron instruidos en las técnicas contrarrevolucionarias, sobre la consideración de que cualquier amenaza a la seguridad nacional de EEUU favorecía los intereses de la potencia enemiga, la Unión Soviética. Las políticas económicas liberales y las acciones políticas contra el “comunismo” hicieron de América Latina una región de acción preferente de los intereses hegemónicos estadounidenses.

guerra_friaEl ejemplo más representativo de esta política lo había representado el golpe de estado del general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973 poniendo fin al gobierno democrático del socialista Salvador Allende. El ascenso al poder de Carlos Andrés Pérez en Venezuela el 11 de marzo de 1974, la reelección de José Berenguer en la República Dominicana el 16 de mayo de ese mismo año, los asesinatos selectivos de la Triple A en Argentina[6], la reelección de Anastasio Somoza en Nicaragua el 1 de septiembre o la decisión de que el ejército argentino interviniera directamente contra la guerrilla montonera[7], son acontecimientos que anticiparán el ejemplo más representativo de la simbiosis entre los intereses de las oligarquías internas y las de las actuaciones imperiales de la potencia más importante del bloque capitalista en este lapso en que se analiza la actuación de las FLN (1974-1977): el día 24 de marzo de 1976, Isabel Martínez de Perón era depuesta por un golpe de estado militar que extendió sus efectos hasta 1983 y que ocasionó, entre otro tipo de consecuencias, la desaparición de diez mil opositores.

En la esfera internacional, por su importancia en el ámbito del Próximo Oriente y como espoleta del bloque occidental en un área tan conflictiva, el enfrentamiento árabe-israelí no conseguía desatascarse. La creación en 1948 del estado de Israel, contra los legítimos derechos individuales y nacionales de la población palestina originaria, supuso un intento de resarcimiento respecto al Holocausto nazi, la concreción del sueño sionista de una “patria judía” y la creación de un Estado en íntima relación con los intereses expansivos estadounidenses. Ya sea a causa de la influencia del “lobby sionista” en la política norteamericana o, por su envés, el cuidado por parte de Israel de los intereses del bloque occidental en el Próximo y Medio Oriente, el poder sionista se afianzó tras la primera guerra árabe-israelí (1948), la guerra de los Seis Días (1967) y, en lo que respecta al periodo  histórico en el que se ubica la presente publicación, la guerra del Yom Kipur (1973), mediante la cual Israel aseguraba los territorios usurpados en sus acciones bélicas anteriores.

Como conclusión, el marco de los años setenta del siglo XX representó el principio del final de una etapa histórica, la Guerra Fría, en que las esperanzas de la izquierda socialista en el plano internacional, fraguadas entre otros por grupos guerrilleros como las Fuerzas de Liberación Nacional en México, se marchitaron parcialmente con los retrocesos que supusieron los errores en el desarrollo del proyecto que habría de anticipar la construcción de otra sociedad alternativa al capitalismo en el seno del bloque socialista, los intereses expansivos del imperialismo occidental de la mano de la hegemonía de EEUU -que no dudó en  pergeñar y aplicar medidas de contención política represivas y antidemocráticas- y, en definitiva, por la pérdida del miedo por parte de las élites mundiales a la revolución de las clases populares a partir de la “amenaza del comunismo”. Aquellos aspectos reactivos alumbrados entonces, se han proyectado, a veces dramáticamente, hacia el presente.

Euskal Herria, septiembre de 2016

 

[1] Concepto originalmente propuesto por Iván Bered (Academia Húngara de las ciencias), fue divulgado y desarrollado por E. J. Hobsbawm para hacer referencia al periodo desde el final de la Primera Guerra Mundial al final de la Unión Soviética.

[2] El libro de FONTANA, J.: Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945, Barcelona, Pasado y Presente, 2011, plantea estos años setenta como los del inicio de la Gran Divergencia.

[3] FONTANA, Josep: “¿Por qué nos conviene estudiar la revolución rusa?” (Conferencia pronunciada en el acto de presentación de la comisión del centenario de la Revolución Rusa), noviembre 2014. Confer http://old.sinpermiso.info/articulos/ficheros/5revrus.pdf, de la revista Sin Permiso digital,  p. 7

[4] Ídem, p. 6

[5] Frase atribuida a Deng Xiao Ping en un discurso suyo de 1962 en el transcurso de un encuentro del Partido Comunista Chino

[6] El día 31 de julio de 1974 fue asesinado en atentado de este grupo el intelectual y político Rodolfo Ortega Peña, a la edad de 37 años, y el 21 de marzo del año siguiente perpetra la masacre de Pasco contra militantes de la Juventud Peronista.

[7] La intervención fue anunciada el 10 de febrero de 1975 por Isabel Martínez de Perón, y fue el inicio de las prácticas de represión ilegal.